En Chile, existe un problema que afecta a muchas pequeñas y medianas empresas: mientras sus ventas crecen, los ingresos de sus dueños se estancan o incluso disminuyen. Es lo que se denomina como «la trampa del crecimiento», un círculo vicioso donde el éxito aparente esconde una realidad financiera preocupante.
Según datos del Servicio de Impuestos Internos, el 98,6% de las empresas del país son micro, pequeñas y medianas empresas, y una proporción significativa de ellas experimenta este desajuste entre crecimiento y rentabilidad personal del empresario.
Según explica Mariano Berazaluce, cofundador de Balio Partners, el problema se manifiesta de tres formas que se repiten en diferentes sectores y tamaños de empresa.
- Crecimiento sin rumbo:Los empresarios toman decisiones de expansión sin tener claridad sobre sus objetivos personales. Crecen porque «aparece la oportunidad», sin preguntarse si ese crecimiento los acerca a donde realmente quieren estar.
- Dependencia operativa total:El negocio funciona solo cuando el dueño está presente. Sin él, las cosas se detienen, los problemas se acumulan y las decisiones se postergan. El empresario se convierte en el único engranaje crítico de la máquina.
- El costo personal:El empresario termina subsidiando el crecimiento con su tiempo personal y bienestar. Jornadas laborales que se extienden, vacaciones postergadas, estrés crónico y deterioro en las relaciones familiares se vuelven el precio oculto del supuesto éxito empresarial.
Para el profesional de Balio Partners, “este problema tiene raíces profundas en cómo se entiende el crecimiento en Chile. Muchas veces se confunde crecer con progresar, asumiendo que más ventas automáticamente significan mejor negocio”.
La cultura empresarial nacional tiende a valorar la facturación por sobre la rentabilidad, el esfuerzo individual por sobre los sistemas, y la intuición por sobre los datos. Esto genera empresas que crecen de manera reactiva, respondiendo a oportunidades del momento sin una estrategia clara.
Además, para Berazaluce «muchos empresarios tienen excelente visión de negocio y expertise en su área, pero eso no los convierte automáticamente en buenos gestores. Tener la capacidad de identificar oportunidades no es lo mismo que tener las herramientas para manejar el crecimiento de manera sistemática».
Cómo Crecer de Manera Inteligente
Para el cofundador de Balio Partners, la solución no es dejar de crecer, sino hacerlo mejor. Esto requiere un cambio fundamental en cómo los empresarios abordan la expansión de sus negocios.
1-Tener objetivos claros: Las decisiones de crecimiento deben estar alineadas con lo que realmente quiere el empresario. Esto significa definir antes qué rol quiere tener en la operación, qué ingresos busca y cuánto tiempo quiere trabajar. Sin esta claridad, cualquier crecimiento será a ciegas.
2-Crear sistemas robustos: Un negocio exitoso debe funcionar sin que el dueño esté presente todo el tiempo. Esto significa documentar procesos, poner controles de gestión y desarrollar capacidades en el equipo. Es la diferencia entre tener un negocio y tener un trabajo caro.
3.Controlar los números: La rentabilidad se construye en los detalles. Es fundamental saber exactamente qué partes del negocio generan valor y cuáles lo destruyen, para poder tomar decisiones informadas sobre dónde invertir tiempo y recursos.
En un contexto económico donde la productividad nacional ha mostrado signos de estancamiento, resulta crítico que las pymes aprendan a crecer de manera eficiente. “No solo es relevante para los empresarios individuales, sino para la competitividad del país en su conjunto. Las empresas que logran superar la trampa del crecimiento no solo generan mejor rentabilidad para sus dueños, sino que también crean empleos más estables, pagan mejores salarios y contribuyen de manera más sostenible al desarrollo económico”, sentencia Mariano Berazaluce.























