Cuando la ética deja de ser discurso y se convierte en acción
Montserrat Rojas, gerenta de Compliance & Forensic en BDO Chile
  • Durante años, hablar de prevención de delitos en el mundo empresarial chileno fue casi sinónimo de trámite: cumplir con la Ley 20.393 para evitar sanciones. Pero hoy, en un entorno donde la confianza es el activo más valioso, prevenir delitos significa proteger la cultura organizacional, fortalecer la integridad y cuidar la reputación colectiva. 

 

La mayoría de los delitos corporativos no nacen de la mala fe, sino de vacíos de conocimiento, procesos poco claros o liderazgos que no integran la ética en su gestión. Un Modelo de Prevención de Delitos eficaz no se sostiene solo en políticas, sino en una estructura viva: un encargado con autonomía real, mapas de riesgos actualizados, protocolos claros y, sobre todo, capacitación constante. Sin formación, el MPD es solo papel. 

 

Mientras Codelco ha capacitado a más de 3.500 colaboradores en su modelo desde 2019, fortaleciendo la transparencia, la Seremi de Bienes Nacionales en Arica enfrentó detenciones por corrupción: el costo de no contar con un modelo preventivo. Aunque el 98 % de las empresas ya tiene mecanismos de denuncia y un 33 % ha sancionado incumplimientos, aún queda mucho por hacer. La ética, cuando se convierte en acción, atrae talento, fortalece la confianza y mejora la sostenibilidad. Formar es sostener el cambio. Solo así la ética dejará de ser discurso para transformarse en práctica cotidiana.

 

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