La concentración de megaproyectos en el Biobío y la urgencia por habilitar líneas de 500 kV definirán la hoja de ruta para la segunda ola de expansión eléctrica de Chile hacia 2037.
El Golfo de Arauco, en la Región del Biobío, ha emergido indiscutiblemente como el epicentro de la futura matriz energética chilena. Una inédita concentración de proyectos de energía eólica marina offshore ha recalibrado las proyecciones del sector, con al menos siete iniciativas que buscan anclarse en esta zona, sumando una capacidad instalada que supera los 6.000 MW sólo en las regiones del Maule y Biobío.
El Despliegue Masivo y sus Implicancias
Empresas con capitales internacionales como Acciona Energía (a través de iniciativas como PE Ardenna y PE Espejo de Agua, ambos de 1.100 MW) y Deep Wind (con proyectos como PE Biobío II, de 1.500 MW), lideran este boom de solicitudes de concesiones marítimas. Estas cifras no solo representan una inversión histórica, sino que marcan la transición del país hacia una estrategia flotante y de gran escala para la descarbonización.
Actualmente, estos megaproyectos se encuentran en las fases iniciales de tramitación, siendo la solicitud de concesión marítima el primer filtro regulatorio. Este paso, vital para asegurar el espacio, abre un periodo de oposición ciudadana que subraya la necesidad de abordar los impactos socioambientales desde las primeras etapas de planificación.
El Cuello de Botella Crítico: Evacuación y Transmisión
El principal desafío técnico que enfrenta esta ola de gigavatios se encuentra en la interconexión y evacuación de la energía al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Hasta la fecha, solo el proyecto «Parque Eólico Marino Espejo de Agua» (Coronel) ha logrado avanzar significativamente al obtener la aprobación de su Solicitud de Autorización de Conexión (SAC) por parte del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN).
Este avance ha obligado al CEN a proponer soluciones de infraestructura para habilitar la inyección masiva de potencia, lo que resultará en una remodelación de la red troncal en la zona centro-sur. La propuesta más destacada, impulsada por requerimientos gremiales, es la construcción de una nueva línea transversal de 500 kV de alta capacidad.
La propuesta del CEN apunta a la Línea de Transmisión 2x500kV Tiuquilemu – Las Pitras (2.300 MVA), un ramal transversal Este-Oeste que nacería desde la línea troncal Norte-Sur para crear un nuevo punto de conexión cercano a la costa, vital para recibir la producción offshore.
La Decisión de 2026: La Segunda Ola de Expansión
La urgencia del CEN está motivada por la histórica demanda de conexión en las regiones costeras. Subestaciones como Las Delicias han registrado 15 solicitudes empresariales por un total de 2.639 MW, confirmando la presión sobre el sistema.
La decisión final sobre esta nueva infraestructura de transmisión de 500 kV está programada para el segundo trimestre del 2026 por parte de la Comisión Nacional de Energía (CNE). De aprobarse entrarían en operación entre 2035 y 2037.
Este plan de desarrollo de la red no solo busca resolver el problema de capacidad de los proyectos actuales en el Golfo de Arauco, sino que sienta las bases técnicas para el futuro energético de Chile, garantizando la integración de la energía eólica marina en la ambiciosa meta de la carbono neutralidad.























