El dólar terminó la última jornada de noviembre en Chile en $928, con una leve baja de $0,4 frente al cierre previo (-0,04%), consolidando una sesión de escasa variación. En precios observados del Banco Central, el tipo de cambio también se mantuvo en torno a $929, mostrando la misma tónica de estabilidad diaria.
La principal fuerza detrás de la contención del dólar fue el fuerte repunte del cobre, que subió más de 2,4% hasta US$5,28 la libra, su mayor nivel en cerca de cuatro meses. El metal avanzó impulsado por crecientes preocupaciones de oferta: interrupciones en minas relevantes durante el cuarto trimestre, señales de recuperación más lenta en Chile y Perú por protestas recurrentes, y un reacomodo de precios de venta en Asia. Este salto del cobre suele fortalecer al peso chileno, limitando cualquier avance del tipo de cambio.
En contraste, el impulso externo para el dólar fue débil. El Dollar Index (DXY) cayó cerca de 0,14% hacia la zona de 99 puntos, en una semana donde el mercado ya descuenta ampliamente un recorte de 25 pb de la Reserva Federal en diciembre. Aunque el billete verde mostró un rebote intradía en algunos cruces, ese movimiento no alcanzó para contrarrestar el efecto positivo del cobre sobre las monedas ligadas a materias primas.
A nivel local, la tasa de desempleo de Chile se ubicó en 8,4% para el trimestre agosto-octubre, bajando 0,2 pp en doce meses gracias a un crecimiento del empleo mayor que el de la fuerza laboral. La lectura fue coherente con lo esperado y no generó presión adicional sobre el tipo de cambio, reforzando el sesgo de estabilidad.
Con este balance, el dólar cerró prácticamente plano: el mayor apetito por cobre y señales de estrechez de oferta sostuvieron al peso, mientras que la corrección del DXY evitó un empuje alcista global más marcado.
Felipe Sepúlveda Soto
Jefe de Análisis para Admirals Latinoamérica





































