Mediante boyas modulares que funcionan exclusivamente con energía mecánica del mar, la firma canadiense Oneka Technologies busca revolucionar el abastecimiento de agua en el norte del país, eliminando las emisiones de CO2 y minimizando el impacto ambiental en el borde costero.
En un contexto de crisis hídrica prolongada, Chile ha puesto sus ojos en el Océano Pacífico como la fuente principal para asegurar el consumo humano y el desarrollo industrial. Sin embargo, los altos costos energéticos y la huella de carbono de las plantas convencionales siguen siendo un desafío. Aquí aparece Oneka, empresa canadiense que propone un cambio de paradigma: desalar utilizando la energía de las olas (undimotriz). Tras un exitoso piloto en Algarrobo y la reciente alianza estratégica con Asfalcom, conversamos con su vocero sobre cómo esta tecnología modular puede ser la llave para la seguridad hídrica de comunidades y empresas en las zonas más áridas de Sudamérica.
Carlos Fredes García, gerente de Desarrollo de Negocios de Oneka Technologies, destaca que la prueba piloto realizada en la Cofradía Náutica del Pacífico en 2023 fue fundamental para la validación del sistema. Al respecto, el ejecutivo señala: «La experiencia en Algarrobo confirmó la factibilidad técnica de nuestra tecnología en tres dimensiones clave: resistencia, calidad y adaptación al entorno local. En septiembre de 2022, nuestra boya enfrentó una tormenta catalogada como un evento de ‘una vez cada 10 años’ y soportó el embate sin presentar problemas estructurales». En cuanto a la producción, el sistema alcanzó un peak de 6 m³/día con una salinidad de 300 ppm, superando el estándar de la OMS. Sobre los aprendizajes del ecosistema local, Fredes explica: «El piloto permitió identificar desafíos propios, como la bioincrustación por larvas de picoroco. Este hallazgo nos ha llevado a ajustar los planes de mantenimiento preventivo, preparando el camino para operaciones futuras a mayor escala».
Para potenciar su presencia en la región, Oneka formalizó una alianza de cinco años con Asfalcom, enfocándose en el despliegue de infraestructura en el norte del país. Actualmente, los proyectos se encuentran en fase de tramitación de permisos y obtención de concesiones marítimas. «Ya hemos cerrado un segundo contrato con otra empresa, lo que permitirá dar respuesta a nuevos sectores cuya única alternativa actual es el transporte mediante camiones aljibes. Este avance refuerza nuestro compromiso de ofrecer una solución hídrica sostenible y más eficiente que las opciones convencionales», afirma Fredes.
Sobre el impacto ambiental, el diseño de Oneka garantiza una descarga con solo un 30% a 50% más de salinidad que el océano original, eliminando el riesgo de generar zonas muertas. Al ser un proceso 100% mecánico, no se emplean biocidas ni antiincrustantes químicos. Modelaciones científicas demuestran que el incremento de salinidad se diluye por debajo de 2 ppt a tan solo 5 centímetros del punto de descarga, cumpliendo con el estricto estándar del California Ocean Plan.
Esta propuesta se fundamenta en un modelo de escala humana. «Más que grandes infraestructuras centralizadas, nuestra propuesta se basa en la ‘acupuntura territorial’. Esto implica implementar soluciones precisas, modulares y de bajo impacto visual, que se integran armónicamente en el entorno costero», enfatiza el vocero. Por ejemplo, para abastecer a una comunidad de unas 300 personas, basta con instalar 1 o 2 unidades clase Iceberg, que producen entre 30 y 50 m³/día cada una. Con la proyección de aumentar el volumen de manufactura, Oneka busca consolidarse como una alternativa altamente competitiva y sostenible para la seguridad hídrica regional.
Este tipo de innovaciones tecnológicas y sus desafíos regulatorios serán parte central del debate en el próximo Congreso ACADES 2026: «Agua para Crecer». El evento, que se realizará entre el 17 y 19 de marzo, reunirá a líderes de la industria y expertos internacionales para analizar nuevas tendencias en desalación y reúso como motores de desarrollo país.























