En medio de recientes alertas internacionales sobre posibles hackeos a empresas chilenas de telecomunicaciones y sectores estratégicos, la Alianza Chilena de Ciberseguridad (ACC) hizo un llamado a acelerar el fortalecimiento de capacidades nacionales en seguridad digital, destacando que Chile enfrenta un momento decisivo para consolidar su resiliencia tecnológica y confianza digital.
Los antecedentes conocidos públicamente durante las últimas semanas, que derivaron en una investigación del Ministerio Público por eventuales incursiones extranjeras en sistemas tecnológicos nacionales, reflejan una tendencia global: la ciberseguridad dejó de ser un problema exclusivamente técnico y pasó a convertirse en un desafío estratégico para los países.
“Estos episodios evidencian la creciente sofisticación de las amenazas y la necesidad de avanzar desde la discusión normativa hacia la implementación efectiva de capacidades reales de protección”, señala la vicepresidenta de la Alianza Chilena de Ciberseguridad, Pía Salas.
En esa misma línea, David Pereira, gerente general de Inside Security – firma especializada en ciberseguridad-, explica que la contingencia confirma que sectores estratégicos como telecomunicaciones, energía, banca y servicios esenciales deben funcionar bajo esquemas de seguridad reforzados y con foco en resiliencia. “Cuando hablamos de infraestructura crítica, no solo se trata de disponibilidad, sino que de ciberresiliencia. Estos sectores deben contar con monitoreo permanente, inteligencia de amenazas integrada y equipos capaces de alertar y responder en minutos, no en días”, señala el experto.
Con la entrada en vigencia de la Ley Marco de Ciberseguridad, Chile inicia una nueva etapa en el fortalecimiento de su institucionalidad digital. Sin embargo, desde la ACC enfatizan que el principal desafío ya no es jurídico, sino técnico, operativo y cultural.
Para una implementación efectiva de la normativa, la Alianza Chilena de Ciberseguridad plantea tres principios fundamentales: gradualidad razonable en la adopción de las exigencias regulatorias, neutralidad tecnológica que permita innovación y adaptación continua e interoperabilidad con estándares internacionales que fortalezcan la cooperación y la resiliencia digital.
Desde Inside Security plantean que el foco no debe centrarse únicamente en el origen del ataque, sino en el nivel de preparación interna. Esto, debido a que la ciberseguridad en sectores estratégicos asegura una continuidad operacional, donde cada minuto de interrupción tiene impacto económico y reputacional. Por eso el estándar debe ser significativamente más alto.
“Una red bien segmentada marca la diferencia entre un incidente acotado y una paralización masiva. Separar sistemas críticos y limitar accesos ya no es opcional. Chile no está fuera del radar global: nuestra infraestructura digital forma parte de un ecosistema interconectado y, por lo mismo, requiere estándares equivalentes a los de economías más desarrolladas”, recalca David Pereira.
Cultura digital y confianza ciudadana
La Alianza Chilena de Ciberseguridad subrayó que la seguridad digital no depende únicamente de soluciones tecnológicas, sino también del fortalecimiento de la educación y la concientización ciudadana, promoviendo una cultura digital basada en el autocuidado y la ciberhigiene.
De acuerdo con el Sondeo de percepción, confianza y uso de datos personales en servicios digitales, realizado junto a Cybertrust, la confianza digital en Chile se mantiene en niveles intermedios, cercana a 3 puntos en una escala de 1 a 5, siendo la Generación Z el grupo con menor nivel de confianza (3,02).
Además, solo el 15% de las personas cree que el Estado informa cuando comparte datos con otras instituciones. Apenas 1 de cada 4 ciudadanos confía plenamente en que sus datos están protegidos y el 84% considera erróneamente que la Ley de Protección de Datos aplica únicamente a empresas privadas.

























