La expansión de la desalación y del reúso de agua en Chile está impulsando el desarrollo de nuevas plantas basadas en tecnologías de membranas, particularmente sistemas de ósmosis inversa. Estas instalaciones permiten producir agua potable o industrial a partir de agua de mar o fuentes salobres, convirtiéndose en una pieza clave para enfrentar la escasez hídrica. Sin embargo, la eficiencia de estos sistemas depende en gran medida de su operación y mantenimiento. Fenómenos como incrustaciones minerales, biofouling o acumulación de sólidos pueden reducir el rendimiento de las membranas, aumentar el consumo energético y elevar los costos operacionales. En este contexto, el control químico y la optimización del tratamiento previo se han transformado en elementos fundamentales para asegurar la continuidad operativa.
Actualmente, el sector enfrenta un escenario exigente. Viviana Rodríguez, Business Developer de AWC, advierte que “estamos viendo fuentes de agua cada vez más complejas, con mayores concentraciones de sales debido a la sobreexplotación de acuíferos y a la creciente escasez hídrica”. Esta realidad empuja a la industria a evaluar fuentes no convencionales, pero también a mirar hacia la infraestructura existente. “Sabemos que los proyectos para construir nuevas plantas de desalación pueden tardar muchos años entre su planificación, permisos e implementación. Por esta razón, hoy muchas empresas están enfocadas en maximizar la producción de agua de las instalaciones actuales, mejorando su eficiencia operativa y optimizando los programas químicos y de operación para aumentar la recuperación sin comprometer la confiabilidad del sistema”, explica la vocera.
Uno de los principales obstáculos en este proceso es la alta presencia de sales, como la sílice, que tienen un gran potencial de incrustación. Rodríguez señala que en la búsqueda de mayor producción, “muchas plantas incrementan la recuperación de sus sistemas sin ajustar adecuadamente el programa químico. Esto generalmente se traduce en ensuciamientos o incrustaciones más rápidas, lo que termina provocando limpiezas más frecuentes y, por lo tanto, un mayor consumo de agua, de producto químico y de costos operacionales”. Para evitar esto, la selección adecuada de procedimientos es vital, ya que “una limpieza ineficiente lleva a ciclos de limpieza cada vez más cortos. En consecuencia, decisiones que inicialmente buscan ahorrar agua pueden terminar generando el efecto contrario si no se implementan con el soporte técnico adecuado”.
Para anticipar estos riesgos, la industria se apoya en avanzadas plataformas tecnológicas. “Las herramientas de modelación química son fundamentales para anticipar riesgos operacionales y optimizar el diseño de los programas químicos en sistemas de membranas”, destaca la ejecutiva de AWC. Como ejemplo, menciona el software PROTON® de la compañía, que “permite calcular el potencial de formación de más de 50 tipos diferentes de incrustaciones”. A diferencia de otros modelos teóricos, este sistema utiliza datos empíricos de laboratorio y considera más de 130 complejos iónicos para realizar simulaciones precisas. Este enfoque predictivo se refuerza con la biblioteca ROSSEP™ de la empresa. Según Rodríguez, esta herramienta está “respaldada por más de 40.000 experimentos de I+D y estudios de validación”, lo que ayuda a reducir la brecha entre el modelado y las condiciones reales de la planta, brindando mayor confianza a los operadores.
Mirando hacia el futuro, la Business Developer destaca que “entre las principales tendencias tecnológicas que están marcando el desarrollo de la desalación se encuentra el monitoreo remoto de las plantas, que permite evaluar el desempeño de los sistemas en tiempo real y anticipar eventos como la necesidad de limpiezas químicas”. Además, resalta los avances en membranas de baja presión y el uso de estas tecnologías en aguas residuales industriales complejas, “ampliando significativamente las posibilidades de reutilización del agua y posicionando a las tecnologías de membranas como una herramienta clave para enfrentar los desafíos de escasez hídrica”.
La optimización de estos procesos críticos y la máxima eficiencia en la operación de las plantas serán temáticas de análisis ineludibles en el debate técnico que sostendrá la industria durante el próximo Congreso ACADES 2026 este 17, 18 y 19 de marzo, el gran punto de encuentro nacional donde se abordarán las soluciones estratégicas para asegurar el abastecimiento hídrico del país.























