El cambio climático está generando transformaciones concretas en la vida cotidiana de las personas, impactando directamente en la forma en que los hogares chilenos enfrentan el confort térmico. El aumento sostenido de las temperaturas, junto con fenómenos como olas de calor y lluvias intensas, ha modificado las necesidades de climatización a lo largo del país.
Actualmente, en el norte se observa un incremento en la demanda por sistemas de enfriamiento más eficientes, mientras que en el sur, los inviernos menos intensos han reducido la dependencia de métodos tradicionales de calefacción. Este nuevo escenario está impulsando a las familias a replantear cómo mantener sus viviendas en condiciones confortables durante todo el año.
“Hoy existe una mayor conciencia sobre la necesidad de adaptar los hogares a condiciones climáticas más extremas, pero también de hacerlo de manera eficiente y sostenible”, explica Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp, empresa chilena con más de cuatro décadas de experiencia en climatización.
Según el ejecutivo, este cambio no solo ha impactado a los consumidores, sino también a la industria, que ha debido evolucionar para responder a nuevas exigencias. “La demanda ya no se centra únicamente en calefacción o enfriamiento, sino en soluciones integrales que combinen eficiencia energética, tecnología y sustentabilidad”, señala.
Nuevas tecnologías y cambios en el hogar
Entre las principales tendencias destaca la incorporación de tecnologías que permiten optimizar el consumo energético sin sacrificar confort. Sistemas como las bombas de calor, equipos de aire acondicionado inverter y soluciones bioclimáticas han ganado protagonismo en los últimos años.
A esto se suma una mayor preocupación por el aislamiento térmico de las viviendas, a través de mejoras como ventanas con termopanel o aislación en muros y techos, lo que permite reducir significativamente el gasto energético.
Asimismo, el uso de energías renovables a nivel domiciliario, como paneles solares y sistemas híbridos, comienza a consolidarse como una alternativa viable para disminuir tanto los costos de electricidad como la huella de carbono.
“Las familias están buscando soluciones que no solo resuelvan el confort inmediato, sino que también sean sostenibles en el tiempo. Hoy la eficiencia energética dejó de ser un valor agregado y pasó a ser un requisito”, agrega Eyzaguirre.
Hacia viviendas más inteligentes y eficientes
Otro factor clave en esta transformación es el uso de nuevos materiales y tecnologías en la construcción, como aislantes térmicos avanzados, pinturas reflectantes y estructuras diseñadas bajo criterios bioclimáticos.
En paralelo, comienza a observarse un avance en el desarrollo de viviendas y edificios con sistemas de monitoreo energético, lo que permite gestionar de forma más eficiente el consumo y adaptarse a las condiciones ambientales.
Desde la industria coinciden en que esta tendencia seguirá creciendo en los próximos años, en línea con la necesidad de enfrentar los efectos del cambio climático desde el ámbito doméstico.
“El desafío hoy es avanzar hacia soluciones que equilibren confort, eficiencia y sostenibilidad, pensando no solo en las condiciones actuales, sino también en el futuro”, concluye el ejecutivo.























