- A partir de la implementación del Registro de Deuda Consolidada, las entidades acceden a información más completa para evaluar a los solicitantes. En ese sentido, la carga financiera, comportamiento reciente y nivel de endeudamiento total son hoy algunos de los factores clave a considerar.
Pedir un crédito ya no se trata solo de demostrar ingresos. En un escenario donde el endeudamiento ha pasado a ser una de las principales preocupaciones financieras de los chilenos, las entidades están afinando cada vez más sus criterios de evaluación.
Hoy, el análisis es más integral y considera múltiples variables que, en conjunto, buscan medir la real capacidad de pago de una persona. En ese contexto, la reciente implementación del Registro de Deuda Consolidada (REDEC) refuerza esta tendencia al entregar una visión más completa del comportamiento financiero, aunque no es el único factor que marca este cambio.
“Lo que estamos viendo es una evaluación mucho más profunda. Ya no basta con tener ingresos suficientes: las entidades están poniendo el foco en cómo se comporta financieramente una persona en su totalidad”, explica Pamela Martínez, country manager de Alprestamo.
Uno de los elementos más determinantes es la carga financiera, es decir, qué porcentaje de los ingresos ya está comprometido en otras deudas. Este indicador permite dimensionar cuánto margen real tiene una persona para asumir nuevas obligaciones. A esto se suma el comportamiento de pago reciente, que ha ganado relevancia frente a los historiales más antiguos. Atrasos, refinanciamientos o el uso intensivo de líneas de crédito pueden influir directamente en la evaluación.
Otro factor clave es la diversificación de productos financieros. Tener múltiples créditos activos, como tarjetas, avances o préstamos de consumo, ya no se analiza de forma aislada, sino como un conjunto que puede reflejar mayor riesgo si no está bien gestionado. “El sistema está evolucionando hacia una mirada más completa, donde se busca evitar el sobreendeudamiento. Esto no significa cerrar el acceso al crédito, sino ajustarlo mejor a la realidad financiera de cada persona”, agrega Martínez.
En este contexto, herramientas como el REDEC vienen a consolidar una tendencia que ya se venía instalando: decisiones más informadas tanto para las instituciones como para los usuarios. De hecho, una mayor disponibilidad de información no solo permite evaluar mejor el riesgo, sino también visibilizar buenos comportamientos financieros que antes no siempre quedaban reflejados.
Así, el acceso al crédito sigue siendo posible, pero bajo una lógica distinta. Más que cumplir con un requisito puntual, hoy la clave está en mantener una salud financiera consistente en el tiempo.
“Las personas que logran ordenar sus finanzas, entender su nivel de endeudamiento y mantener buenos hábitos de pago tienen mayores posibilidades de acceder a mejores condiciones. Hoy la información juega a favor de quienes manejan bien sus finanzas”, concluye Martínez.























