La verdadera brecha de América Latina no es digital, es de gestión
Nico Serrano
  • América Latina lleva años hablando de transformación digital, pero aún no logra capturar todo su impacto. Y no es por falta de evidencia: distintos estudios muestran que cerrar la brecha digital con estándares de la OCDE podría permitir a la región crecer cerca de un 3% anual y generar más de 400.000 empleos cada año.

El problema es que, pese a ese potencial, la región sigue avanzando más lento de lo que podría. Hoy América Latina invierte en promedio solo un 0,62% de su PIB en investigación y desarrollo, casi cuatro veces menos que el promedio mundial. Esto no solo limita la innovación, sino también la capacidad de transformar la tecnología en productividad real.

Entonces, si sabemos que cerrar la brecha digital podría sumar crecimiento, ¿por qué la digitalización empresarial todavía no es prioridad estratégica en la región?

Porque en muchas empresas todavía no existe una cultura real de medir para mejorar. La digitalización suele verse como un proyecto tecnológico, cuando en realidad es un cambio de gestión. Y eso exige liderazgo. Exige que la dirección de la empresa convierta la falta de visibilidad en un problema estratégico y no sólo operativo. Mientras eso no ocurra, la información seguirá existiendo, pero no de una forma útil para gestionar mejor.

Aquí aparece una distinción clave: ¿dónde está realmente la brecha?

Hoy la brecha más relevante está en cómo gestionamos las empresas por dentro. En nuestra experiencia, vemos operaciones con cientos de trabajadores que aún se gestionan con papel y WhatsApp. El problema no es sólo capturar datos, sino ordenarlos, estandarizarlos y ponerlos a disposición de todos los tomadores de decisiones. Cuando eso no ocurre, la empresa opera con visibilidad parcial, reacciona tarde y mejora poco.

Esto tiene consecuencias concretas hoy, y otras aún más profundas hacia adelante. Hoy ya estamos pagando costos claros: pérdida de productividad, errores, retrabajo, lentitud en la toma de decisiones y dificultades para escalar. Pero hacia adelante el costo será aún mayor, porque la inteligencia artificial va a ampliar fuertemente la diferencia entre las empresas que tienen procesos ordenados y datos confiables, y aquellas que no.

La IA no va a beneficiar por igual a todas las organizaciones. Va a acelerar sobre todo a las que ya hicieron el trabajo previo de ordenar su operación, medirla y convertirla en información utilizable. En América Latina no sólo tenemos una brecha digital; tenemos una brecha de gestión. No nos falta talento ni esfuerzo. Nos falta método. Nos falta construir organizaciones donde la información no esté encerrada en silos, sino disponible para controlar, gestionar y mejorar.

Porque al final, el verdadero salto de productividad no ocurre cuando una empresa incorpora una herramienta, sino cuando empieza a ver (y entender) lo que antes no veía.

Por Nicolás Serrano, CEO y cofundador de DataScope

Google News Portal Innova
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova