Construcción industrializada gana terreno como respuesta al desafío de ciudades más sostenibles

En un contexto marcado por el déficit habitacional, la presión por construir con mayor rapidez y la necesidad de reducir el impacto ambiental de las ciudades, la construcción industrializada comienza a consolidarse como una alternativa estratégica para el desarrollo urbano en Chile. El modelo, que traslada gran parte del proceso constructivo a entornos industriales controlados, mejora la productividad, eleva la calidad de las edificaciones y avanza hacia estándares de mayor sostenibilidad.

La construcción industrializada se basa en la fabricación de componentes bajo condiciones estandarizadas, con altos niveles de precisión y control de calidad, que luego se ensamblan en obra. Este sistema reduce plazos, optimiza el uso de materiales y disminuye la generación de residuos, además de mejorar el desempeño térmico y acústico de viviendas y edificaciones.

“La industrialización permite responder de mejor manera a los desafíos actuales de la construcción, porque combina eficiencia, calidad y sostenibilidad. No se trata solo de construir más rápido, sino de construir mejor y con una mirada de largo plazo”, explica Antonio Sabugal, gerente general de Volcán y presidente del  Comité de Industriales de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

El ejecutivo advierte que el sector enfrenta un escenario cada vez más exigente, marcado por el cambio climático, eventos extremos y una mayor presión regulatoria. “Por eso lo concreto es acelerar la industrialización, que este enfoque no quede encapsulado en un piloto o en un proyecto aislado; debe ser mucho más transversal y que impacte a todos los actores de la cadena: mandantes,  diseñadores, proveedores, constructoras y efectivamente, a todos los equipos y a todos los que están en el ecosistema de la construcción”, precisa.

Frente al reto, empresas del rubro han reforzado su apuesta por soluciones industrializadas. Es el caso de Volcán, compañía chilena con 110 años de trayectoria, especializada en sistemas de construcción liviano-seca; su portafolio incluye soluciones para muros, cielos, fachadas y aislación térmica y acústica, orientadas a proyectos habitacionales, industriales y de infraestructura pública.

Durante los últimos años, Volcán, empresa perteneciente al Grupo Matte, ha impulsado una expansión de sus líneas de negocio, creando un área específica de soluciones industrializadas, con el objetivo de aportar mayor eficiencia, calidad constructiva y mejor desempeño ambiental a los proyectos. “El país necesita elevar el estándar de habitabilidad, y eso requiere cambiar la forma en que diseñamos y ejecutamos la construcción. La industrialización permite planificar mejor, reducir errores y generar valor real para las personas”, afirma Sabugal.

Este enfoque cobra especial relevancia ante la entrada en vigencia de nuevas exigencias en reglamentación térmica, que obligarán a las constructoras a utilizar productos con mayores niveles de aislación. Para la industria, este cambio representa una oportunidad para acelerar la adopción de soluciones con mayor valor agregado, capaces de mejorar el confort interior y reducir el consumo energético de las edificaciones.

“A ello se suma el desafío de avanzar hacia una construcción más sostenible y circular. En este ámbito, la industrialización facilita la optimización de procesos productivos, la reducción del consumo de agua y energía, y una menor huella de carbono, aspectos clave para el desarrollo de ciudades más resilientes”, apunta el ejecutivo.

 

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Equipo Prensa
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