El dólar cerró la jornada en Chile cerca de los $890,50, registrando una baja de $3,07, equivalente a 0,34%, en una sesión donde el peso chileno logró fortalecerse apoyado por mejores condiciones externas.
El principal impulso vino desde el cobre, que tomó fuerza tras la apertura estadounidense y subió 1,37% hasta los US$6,42 la libra. El metal rojo se vio favorecido por un mayor apetito por riesgo y por señales de posible distensión entre Estados Unidos e Irán, luego de reportes que apuntan a un eventual memorándum de entendimiento para extender el alto el fuego y abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Un escenario de menor tensión en Medio Oriente reduce los temores sobre energía, inflación y crecimiento global, lo que favorece a los metales industriales.
A esto se sumó la caída del Dollar Index, que retrocedió 0,24% hasta los 98,6 puntos. El dólar global perdió fuerza precisamente por el mismo factor: cuando el mercado percibe menor riesgo geopolítico, baja la demanda por activos refugio y se reduce la presión sobre la divisa estadounidense. Durante las últimas semanas, el dólar ha reaccionado con fuerza a las noticias del conflicto, subiendo cuando aumentan las probabilidades de una confrontación prolongada y cayendo cuando aparecen señales de desescalada.
De todas formas, el mercado sigue actuando con cautela, ya que reportes similares durante el conflicto no se han traducido necesariamente en un acuerdo duradero. Por eso, aunque el cobre repuntó y el dólar global retrocedió, el movimiento del tipo de cambio local fue contenido.
Por tanto, el dólar cayó en Chile porque coincidieron dos factores favorables para el peso: un cobre más fuerte y un dólar internacional más débil, ambos impulsados por expectativas de menor tensión en Medio Oriente y menor presión inflacionaria global.
Admirals Latinoamérica.

























