Contaminación hídrica: las lecciones que deja el caso de Choapa
José Manuel Bellalta Gerente General GB CINCO Ambiental

El inicio del invierno en Chile se anuncia con fuerza: lluvias en la zona central, nevadas en la cordillera y un brusco descenso de las temperaturas que recuerda la vulnerabilidad de nuestro territorio frente a las crisis climáticas. Al mismo tiempo, en Antofagasta, el Presidente José Antonio Kast inauguraba Exponor 2026 con un llamado a invertir en el país, destacando la certeza jurídica y la seguridad como pilares para atraer capitales. Ambas noticias, aunque aparentemente distantes, se conectan en un mismo trasfondo: la urgencia de construir desarrollo económico sobre bases verdaderamente sostenibles.

Este escenario cobra especial relevancia de cara al 17 de junio, cuando se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Estos fenómenos aceleran la degradación de la tierra, comprometiendo tanto la capacidad productiva de los suelos como la seguridad hídrica de comunidades enteras. La pérdida de fertilidad y la erosión galopante, sumadas a la escasez de agua, configuran un problema social y económico crítico que ya no se puede ignorar.

La respuesta ante esta crisis pasa por la remediación y la regeneración de suelos, pilares fundamentales de la geografía sostenible. Bajo la premisa de “desmantelar + sanear”, el cierre industrial responsable y la descontaminación de terrenos agrícolas o mineros permiten transformar pasivos ambientales en activos con valor ecológico y urbano. Así, la recuperación de zonas degradadas no solo mitiga riesgos socioambientales, sino que abre oportunidades para nuevos usos productivos alineados con las exigencias del futuro.

Hoy, la agenda ESG (ambiental, social y de gobernanza) exige que estos procesos sean verificables y transparentes. Las auditorías ambientales de suelo, cada vez más demandadas por inversionistas y comunidades, son la garantía de que la regeneración no se quede en discursos, sino que se traduzca en resultados medibles. Recuperar la tierra es, en este sentido, el puente definitivo entre la inversión responsable, la resiliencia territorial y la seguridad hídrica.

Los casos recientes en el norte de Chile lo confirman. En Tierra Amarilla, diversas comunidades han llevado a los tribunales demandas por daño ambiental derivado de depósitos mineros, exigiendo medidas urgentes de remediación y monitoreo. En contraste, en la misma región de Atacama, la investigación científica ya identifica microorganismos capaces de potenciar la agricultura desértica y la minería verde, demostrando que la innovación local puede transformar los territorios áridos en verdaderos laboratorios de sostenibilidad.

José Antonio Bellalta Gerente General GB CINCO Ambiental

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