Especialistas advierten que hasta el 60% de algunas especies bajo cuidado humano podría presentar problemas nutricionales derivados de dietas mal formuladas. El fenómeno afecta desde mascotas exóticas hasta animales en programas de conservación y rehabilitación, poniendo en riesgo su salud, reproducción y eventual retorno a la vida silvestre.
Cuando un visitante observa un zoológico, bioparque o centro de rehabilitación, difícilmente imagina que uno de los mayores desafíos para la supervivencia de los animales ocurre lejos de la vista del público y dentro de sus propios platos de comida.
Aunque reciben alimento diariamente, numerosos ejemplares silvestres podrían no estar obteniendo los nutrientes que realmente necesitan para mantenerse sanos. Se trata de un problema silencioso que preocupa cada vez más a veterinarios, conservacionistas y especialistas en nutrición animal.
La situación es especialmente delicada en especies que forman parte de programas de conservación o rehabilitación. Una dieta incorrecta puede afectar su crecimiento, debilitar su sistema inmunológico, reducir sus posibilidades de reproducción e incluso comprometer su supervivencia una vez liberados en su hábitat natural.
En Chile, donde diversos centros trabajan en la recuperación de fauna afectada por incendios, atropellos, ataques de perros y otras amenazas provocadas por la actividad humana, la nutrición se ha transformado en una pieza clave para el éxito de estos programas.
El desafío de replicar la naturaleza
En estado silvestre, los animales obtienen nutrientes a partir de una enorme diversidad de alimentos cuya disponibilidad cambia según la estación del año, el clima y las condiciones ambientales. Replicar esa complejidad bajo cuidado humano es una tarea mucho más difícil de lo que parece.
«Los manejos preventivos en medicina zoológica suelen ser anuales, lo que lleva a pesquisar estos problemas cuando han pasado muchos meses de haberse iniciado las deficiencias nutricionales. Además, se suma la dificultad en el manejo de ciertos individuos o grupos y muchas veces se enmascaran los casos individuales», explica Raimundo Meza Flores, Director Médico Veterinario del Bioparque Fundo El Carmen.
Según los especialistas, una nutrición inadecuada puede reducir significativamente el éxito reproductivo de determinadas especies y aumentar la aparición de enfermedades metabólicas, óseas e inmunológicas.
Lo preocupante es que la desnutrición no siempre está asociada a la falta de alimento.
«Un animal puede comer diariamente y aún así mostrar signos de desnutrición. El problema no siempre es la cantidad de alimento o su palatabilidad; el riesgo es que la dieta no esté balanceada a los requerimientos del ejemplar», señala Meza.
Un problema difícil de detectar
Una de las mayores complicaciones es que las consecuencias de una mala nutrición suelen aparecer lentamente y, en muchas ocasiones, cuando el daño ya es considerable.
Las especies silvestres, por instinto, esconden los signos de debilidad para evitar convertirse en presas fáciles. Esto dificulta enormemente la detección temprana de enfermedades.
«Los efectos de una nutrición insuficiente suelen detectarse cuando las consecuencias pueden ser irreversibles. Las especies silvestres suelen esconder los signos de enfermedad porque no pueden mostrarse débiles. En aves, por ejemplo, el plumaje dificulta detectar una mala condición corporal, mientras que en reptiles es común observar desnutrición y deshidratación avanzadas cuando finalmente llegan a nuestras instituciones», advierte Meza.
Cuando la nutrición define el éxito de la conservación
Para los expertos, el debate sobre la alimentación animal va mucho más allá del bienestar individual de cada ejemplar. Hoy es considerado uno de los pilares fundamentales de la conservación moderna.
«En Chile, los bioparques y centros de rehabilitación enfrentan el enorme reto de replicar dietas altamente específicas. El objetivo es nutrir de forma precisa para que los animales se mantengan en un estado óptimo de salud física, social y mental, permitiéndoles expresar sus comportamientos naturales, incluida la reproducción», explica Paulo Pascual, Director Técnico de Animal Care y representante de Mazuri.
A nivel mundial, la nutrición especializada se ha convertido en una herramienta estratégica para zoológicos, bioparques y centros de conservación. Actualmente, más de 1.600 instituciones utilizan alimentos formulados específicamente para distintas especies, desarrollados a partir de investigaciones nutricionales y estudios de comportamiento animal.
El problema también llega a las mascotas exóticas
La situación no afecta únicamente a animales en programas de conservación. Veterinarios observan cada vez más casos de mascotas exóticas que desarrollan enfermedades asociadas a errores nutricionales.
«En el ámbito de las mascotas vemos con frecuencia en conejos y cuyes la creencia de que sólo son necesarios los alimentos balanceados en pellet. También ocurre en aves ornamentales, donde predominan dietas basadas exclusivamente en semillas, y en reptiles herbívoros y omnívoros alimentados con dietas insuficientes o poco variadas», detalla Meza.
Estas prácticas pueden derivar en deficiencias de calcio, alteraciones metabólicas, problemas digestivos y trastornos del desarrollo que, en algunos casos, son irreversibles.
Los héroes silenciosos detrás de la recuperación animal
En Chile, decenas de centros de rehabilitación y conservación reciben cada año animales afectados por ataques de perros, incendios forestales, atropellos, contaminación o enfermedades transmitidas por animales domésticos asilvestrados.
Detrás de cada rescate existe un trabajo clínico complejo donde la alimentación adecuada es tan importante como los tratamientos veterinarios.
«Los programas de medicina preventiva desarrollados por los principales centros zoológicos, bioparques y centros de conservación se basan en una correcta nutrición. Existen exámenes físicos, vacunaciones y desparasitaciones, pero la base del éxito sigue siendo una alimentación adecuada y balanceada», afirma Pascual.
El especialista destaca además el rol de cientos de voluntarios que colaboran diariamente en estas instituciones.
«Muchos centros realizan enormes esfuerzos para recuperar animales que forman parte del patrimonio natural de todos los chilenos. Cada ejemplar rehabilitado y devuelto a la naturaleza representa el trabajo de profesionales y voluntarios que dedican su tiempo a esta misión. Son verdaderos héroes silenciosos de la conservación», concluye.
Mientras la pérdida de hábitat, el cambio climático y la expansión humana continúan amenazando la biodiversidad, los expertos coinciden en que la nutrición seguirá siendo uno de los factores menos visibles, pero más determinantes para la supervivencia de numerosas especies. Porque, en conservación, alimentar no siempre significa nutrir. Y esa diferencia puede marcar la distancia entre la recuperación y la desaparición de un animal.





































