El alza de las remodelaciones, la necesidad de optimizar inversiones y un consumidor cada vez más orientado al uso por sobre la propiedad están transformando el negocio de la construcción menor. Especialistas proyectan que el arriendo de herramientas y equipos continuará expandiéndose de la mano de la economía colaborativa y la profesionalización de los proyectos domiciliarios.
Durante décadas, comprar herramientas fue parte natural de cualquier proyecto de construcción o remodelación. Sin embargo, esa lógica comienza a cambiar. En Chile, el crecimiento de la autoconstrucción y las mejoras progresivas de viviendas están impulsando un modelo de consumo basado en el acceso temporal a maquinaria especializada, una tendencia que ya se encuentra consolidada en mercados más desarrollados.
La combinación entre mayores costos de inversión, proyectos de corta duración y una creciente preocupación por la eficiencia financiera está llevando a familias, maestros especializados y pequeñas empresas a privilegiar el arriendo de equipos por sobre su adquisición.
Se trata de un fenómeno que responde a un cambio más amplio en la economía, donde el acceso reemplaza progresivamente a la propiedad. El mismo principio que hoy explica el crecimiento del car sharing, el cowork o las plataformas de alojamiento temporal comienza a instalarse también en la industria de la construcción.
«Estamos observando una transformación estructural en la forma en que las personas desarrollan sus proyectos. Hoy el cliente busca eficiencia financiera, flexibilidad y acceso inmediato a tecnología profesional sin asumir los costos que implica ser propietario de un equipo», afirma Bruno Arena, director de Expansión Internacional y vicepresidente Casa do Construtor.
Más remodelaciones, menor inversión inmovilizada
El fenómeno ocurre en un contexto donde la inversión inmobiliaria ha moderado su ritmo y muchas familias optan por ampliar, renovar o modernizar sus viviendas antes que adquirir una nueva propiedad.
Paralelamente, miles de pequeños contratistas y emprendedores del rubro enfrentan un escenario donde administrar correctamente el capital de trabajo resulta clave para mantener la rentabilidad de sus operaciones.
En ese contexto, el arriendo de maquinaria permite evitar desembolsos importantes en activos cuya utilización suele ser esporádica y cuya mantención representa costos adicionales asociados a almacenamiento, reparaciones, transporte y depreciación.
«La decisión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta una máquina, sino por cuánto valor genera durante el tiempo que realmente será utilizada. Cuando un equipo permanece semanas o meses detenidos, deja de ser una inversión eficiente y se transforma en un costo», explica el ejecutivo de la empresa más grande en arriendo de la construcción.
De la gran construcción al mercado doméstico
Tradicionalmente, el arriendo de maquinaria estuvo asociado a grandes constructoras y proyectos de infraestructura. Sin embargo, el mercado ha evolucionado hacia una demanda mucho más diversificada.
Actualmente, entre los principales usuarios aparecen maestros independientes, instaladores, paisajistas, empresas de mantención industrial, pymes de servicios y particulares que desarrollan proyectos de mejoramiento del hogar.
Este cambio también ha sido impulsado por la creciente disponibilidad de información técnica, tutoriales especializados y contenidos digitales que han fortalecido la cultura del “hazlo tú mismo” permitiendo que más personas ejecuten proyectos con estándares profesionales.
Un modelo alineado con la economía circular
Además del componente financiero, el arriendo de maquinaria incorpora una dimensión ambiental que comienza a adquirir relevancia dentro del sector.
Al maximizar la utilización de un mismo activo entre múltiples usuarios, se reduce la necesidad de fabricar nuevos equipos, disminuyendo el consumo de materias primas y extendiendo el ciclo de vida útil de la maquinaria.
Para la industria, este modelo representa uno de los ejemplos más concretos de economía circular aplicada a la construcción, al privilegiar la utilización eficiente de los recursos por sobre la adquisición permanente de bienes de bajo uso.
Un mercado con amplio espacio para crecer
En países como Brasil, Estados Unidos y diversas economías europeas, el arriendo de maquinaria constituye una industria ampliamente desarrollada y con altos niveles de penetración en el mercado.
Chile, sostienen los actores del sector, aún presenta un importante potencial de crecimiento, impulsado por la profesionalización del segmento de remodelaciones, la expansión del emprendimiento y una mayor racionalidad en las decisiones de inversión.
En ese escenario, empresas especializadas como Casa do Construtor, la mayor red latinoamericana dedicada al arriendo de herramientas y maquinaria para construcción, industria y mantenimiento, observan una demanda creciente tanto de clientes particulares como de empresas.
«El mercado chileno está evolucionando hacia un modelo donde el acceso será cada vez más relevante que la propiedad. La maquinaria dejará de entenderse como un activo que necesariamente debe comprarse y pasará a verse como un servicio disponible cuando el proyecto lo requiera. Ese cambio representa una enorme oportunidad para el desarrollo del sector», concluye Bruno Arena.
Más que una respuesta coyuntural al escenario económico, la expansión del arriendo de maquinaria refleja una transformación en la manera de consumir, invertir y ejecutar proyectos. Una tendencia que combina eficiencia financiera, sostenibilidad y acceso a tecnología especializada, y que comienza a redefinir la forma en que se construye y remodela en Chile.





































