Chile actualiza su norma sísmica qué cambia para los proyectos en desarrollo

08 de septiembre de 2026. En Chile, hablar de terremotos no requiere esperar a que ocurra uno para volver a preguntarnos si estamos preparados. La experiencia acumulada por décadas ha llevado al país a revisar periódicamente sus estándares de diseño y construcción, incorporando nuevos conocimientos sobre el comportamiento de los edificios y de los terrenos sobre los que se emplazan.

Ese proceso acaba de dar un nuevo paso. La NCh433:2026, Diseño sísmico de edificios, fue aprobada técnicamente por el Instituto Nacional de Normalización (INN) en marzo y el 10 de agosto pasado fue declarada Norma Oficial de la República de Chile mediante el Decreto Exento N.º 28 del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Su entrada en vigencia se producirá una vez cumplido el plazo de seis meses contado desde la publicación del decreto en el Diario Oficial, es decir, a partir de febrero de 2027.

La pregunta ahora es menos normativa y más práctica: ¿qué significa esta actualización para los proyectos que ya están en desarrollo y qué deberían revisar sus equipos desde ahora?

Para Ericson Encina, Ingeniero Civil de la Universidad de Chile, Doctor Universidad de Auckland (UoA), cofundador y consultor de E3 Ingeniería, uno de los aspectos que merece mayor atención es la caracterización del sitio.

“La nueva versión incorpora una lectura más completa del comportamiento dinámico del terreno, utilizando parámetros como el Vs30 y el período Tg. Esto hace especialmente relevante que la información geotécnica esté disponible y bien definida antes de cerrar decisiones que después pueden ser difíciles de modificar”, plantea Ericson Encina, cofundador de E3 Ingeniería.

Uno de los principales focos está precisamente en la caracterización sísmica del terreno. La nueva norma considera parámetros como el Vs30 y el período del suelo (Tg) para la clasificación de los sitios y establece, como regla general, la determinación de la estratigrafía mediante un sondaje geotécnico de 30 metros, contemplando excepciones específicas según las características de las edificaciones.

“Para un proyecto, esto tiene una consecuencia concreta: el estudio del terreno adquiere mayor incidencia en la definición de las condiciones de diseño. La oportunidad en que se obtiene esa información puede ser tan relevante como la información misma, porque determinadas decisiones estructurales dependen de cómo se caracteriza el sitio”, agrega Encina.

El impacto de la nueva norma no será igual para todos los proyectos. Durante el período de transición, los equipos pueden revisar anticipadamente sus proyectos a la luz de los nuevos criterios, pero la NCh433:2026 solo será exigible a partir de febrero de 2027. La revisión de cada proyecto dependerá, entre otros factores, de sus características, sistema estructural, condiciones del terreno y etapa de desarrollo.

Un anteproyecto puede incorporar desde el inicio los nuevos criterios de caracterización del sitio, mientras que en un proyecto con arquitectura o cálculo estructural avanzado corresponde evaluar qué antecedentes están disponibles y cuáles podrían requerir revisión.

La actualización tampoco permite afirmar que los proyectos serán automáticamente más caros. Pueden existir efectos asociados a estudios, sondajes o determinadas decisiones de diseño, pero su magnitud dependerá de las condiciones particulares de cada proyecto.

Encina aclara que “Es importante separar el costo de obtener mejor información del terreno de las eventuales consecuencias que esa información pueda tener sobre el diseño. En algunos proyectos el efecto puede ser acotado; en otros, una nueva caracterización del sitio podría llevar a revisar determinadas decisiones estructurales. Por eso no es técnicamente correcto hablar de un impacto único para toda la industria”.

La nueva NCh433 mantiene además una continuidad importante con criterios que ya formaban parte de la práctica normativa chilena. En ese sentido, se trata de una actualización que incorpora precisiones y amplía el marco para determinados sistemas estructurales.

Para Encina, uno de los desafíos será incorporar estos cambios en la planificación de los proyectos, incluso antes de que la nueva norma sea exigible. “La revisión no debería limitarse a preguntar si un cálculo cumple o no cumple con la nueva norma. También conviene mirar los antecedentes que sustentan ese cálculo y preguntarse si siguen siendo suficientes bajo los nuevos criterios, especialmente en materia de caracterización del sitio”, agrega.

En un país donde la amenaza sísmica forma parte permanente del contexto de diseño, la actualización de la NCh433 refuerza la importancia de la calidad y oportunidad de la información con la que se toman las decisiones.

Para los proyectos en desarrollo, el desafío es identificar tempranamente qué aspectos requieren ser revisados bajo el nuevo marco.

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Equipo Prensa
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