Cuando el desempleo llega al 9,5%, también tenemos que cambiar la forma de trabajar

Por Luis Conejeros, CEO de Rabbitts Capital

Chile enfrenta nuevamente un escenario laboral que obliga a mirar más allá de las cifras. La tasa de desocupación llegó a 9,5% durante el trimestre móvil mayo-julio, equivalente a 981 mil personas sin trabajo, mientras el número de ocupados cayó 0,2% en doce meses. Son cifras que no pueden analizarse únicamente como un indicador económico: detrás de ellas existen personas que necesitan encontrar nuevas oportunidades y empresas que deben pensar en nuevas formas de incorporar talento.

El debate suele concentrarse en cómo recuperar los puestos de trabajo que se han perdido. Es necesario hacerlo. Pero también existe otra pregunta que adquiere cada vez más relevancia: ¿estamos preparando el mercado laboral para las nuevas formas en que se puede trabajar?

La digitalización está modificando industrias completas y el mercado laboral no es una excepción. Hoy existen actividades comerciales que pueden desarrollarse desde un computador o un teléfono, con acceso a capacitación, herramientas digitales, inteligencia artificial y mercados que hasta hace algunos años estaban condicionados por la ubicación geográfica.

Esto abre una oportunidad particularmente interesante para el trabajo independiente. No se trata de reemplazar el empleo tradicional ni de presentar el trabajo por cuenta propia como una solución automática al desempleo. Se trata de reconocer que existen personas con experiencia comercial, conocimientos financieros, capacidades de venta o espíritu emprendedor que pueden desarrollar nuevas actividades si cuentan con capacitación, herramientas y acceso a mercados.

El corretaje inmobiliario es un buen ejemplo. Tradicionalmente, buena parte de esta actividad ha dependido de redes locales, conocimiento territorial y presencia física. Hoy la tecnología permite ampliar ese horizonte. Un asesor que vive en una región puede capacitarse, conocer proyectos ubicados en otras ciudades e incluso acceder a oportunidades internacionales sin que su lugar de residencia sea necesariamente una barrera.

En Rabbitts hemos visto esta transformación de manera concreta. Estamos desarrollando un modelo que combina capacitación en proyectos y mercados con herramientas digitales e inteligencia artificial para acompañar al asesor en distintas etapas de su trabajo. La tecnología puede ayudar a organizar tareas, entregar información, preparar presentaciones y facilitar determinados procesos comerciales, mientras las relaciones humanas y la capacidad de asesorar siguen siendo fundamentales.

Esta distinción es importante. La inteligencia artificial no debería entenderse simplemente como una herramienta para sustituir personas, sino también como una tecnología que puede ampliar las capacidades de quienes trabajan. Especialmente en actividades comerciales, donde el conocimiento, la confianza y la relación con el cliente siguen teniendo un componente esencialmente humano.

El desafío, entonces, no consiste solamente en generar más puestos de trabajo. También debemos preguntarnos qué herramientas estamos entregando para que las personas puedan acceder a nuevas oportunidades. Capacitación, tecnología y acceso a mercados pueden convertirse en elementos relevantes para quienes buscan desarrollar una actividad independiente.

Esto es especialmente importante fuera de Santiago. Durante años, muchas oportunidades profesionales y comerciales han estado concentradas geográficamente. La expansión de las plataformas digitales permite reducir parcialmente esa barrera. Una persona en Iquique, Concepción, Puerto Montt o cualquier otra región puede hoy desarrollar actividades para clientes y mercados que están a cientos o miles de kilómetros de distancia.

Por supuesto, esto no significa que la tecnología vaya a resolver por sí sola el problema del desempleo. Tampoco todos los trabajos pueden realizarse remotamente ni todas las personas tienen las mismas condiciones para incorporarse a la economía digital. Persisten brechas de capacitación, conectividad, ingresos y acceso a herramientas que deben ser abordadas.

Pero frente a un desempleo que alcanza el 9,5%, no podemos limitar la discusión a recuperar el mercado laboral del pasado. También tenemos que pensar en cómo será el mercado laboral del futuro.

El desafío es avanzar hacia un ecosistema donde una persona no dependa exclusivamente de encontrar un puesto de trabajo tradicional para desarrollar sus capacidades. Que pueda capacitarse, acceder a herramientas, conectarse con nuevos mercados y construir una actividad económica propia cuando sus habilidades y condiciones se lo permitan.

El trabajo está cambiando. La pregunta que debemos hacernos como país no es solamente cuántos empleos somos capaces de recuperar, sino también cuántas nuevas oportunidades seremos capaces de crear y qué herramientas entregaremos para que las personas puedan aprovecharlas.

En un escenario laboral marcado por un 9,5% de desocupación, esa conversación ya no puede esperar.

Agreganos como fuente preferida en Google
Síguenos Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova