La gran minería chilena registra actualmente una tasa anual de accidentabilidad de 0,09%, equivalente a 0,09 accidentes con tiempo perdido por cada 100 trabajadores. El indicador refleja décadas de avance en estándares, capacitación, controles y sistemas de gestión destinados a fortalecer la seguridad de las operaciones.
Sin embargo, a medida que la prevención avanza, surge un desafío adicional: lograr que toda esa información llegue efectivamente a las personas en el momento y lugar en que la necesitan.
La discusión cobra especial relevancia cada 13 de octubre, fecha en que Chile conmemora oficialmente el Día Nacional de la Seguridad Minera. La jornada fue establecida mediante decreto en 2019, tomando como referencia el rescate de los 33 trabajadores de la mina San José ocurrido ese mismo día de 2010, y busca relevar la seguridad como uno de los ejes fundamentales para el desarrollo de la minería nacional.
De acuerdo con el informe de seguridad de septiembre de 2026 de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), con datos actualizados a julio, la gran minería presenta además un índice de frecuencia de 0,51 accidentes con tiempo perdido por cada millón de horas trabajadas.
Las cifras de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) muestran una realidad similar. En 2024, la minería registró una tasa de accidentabilidad laboral de 0,9 accidentes por cada 100 trabajadores protegidos, frente a un promedio nacional de 2,5. Sin embargo, la explotación de minas y canteras presentó 35,1 días perdidos en promedio por accidente laboral, uno de los registros más altos entre las actividades económicas analizadas.
Los datos plantean una particularidad relevante para la industria: tener una menor frecuencia de accidentes no reduce la necesidad de mantener activa la prevención durante toda la jornada.
La minería cuenta hoy con procedimientos, capacitaciones, controles críticos y sistemas de gestión cada vez más sofisticados. El desafío está en conseguir que ese conocimiento no permanezca únicamente en documentos, plataformas o instancias formativas, sino que acompañe efectivamente a las personas durante la operación.
En agosto de este año, SONAMI, Consejo Minero, APRIMIN y la Cámara Chilena de la Construcción acordaron criterios comunes para las inducciones básicas de seguridad y salud en minería, incorporando contenidos como identificación de peligros, evaluación de riesgos, legislación preventiva y estándares frente a riesgos críticos.
Para Cristián Signé, CEO de Thinking, uno de los puntos que la industria puede seguir fortaleciendo está precisamente en lo que ocurre después de que un procedimiento ha sido definido, una alerta emitida o una persona capacitada.
“Hoy existe mucha información de seguridad y eso es un avance enorme. El desafío está en cómo logramos que esa información acompañe realmente a las personas durante la operación. Si alguien necesita verificar un procedimiento, revisar un control o consultar una alerta en terreno, debería poder hacerlo de manera simple y en ese mismo momento”, señala Signé.
Esa diferencia entre tener información y poder acceder a ella cuando se necesita adquiere especial importancia en operaciones complejas, donde las personas se desplazan durante la jornada, realizan distintas tareas y las condiciones pueden cambiar entre un punto y otro de la faena.
Desde esa problemática nació SafetyCard, solución desarrollada por Thinking que combina una tarjeta con código QR y una plataforma digital para acercar información crítica de seguridad directamente al lugar donde se utiliza.
Mediante el escaneo del código desde un teléfono, las personas pueden acceder a contenidos definidos por cada operación, como procedimientos, controles esenciales, alertas, aprendizajes y buenas prácticas.
La plataforma también permite capturar desde terreno observaciones, incidentes y aprendizajes, generando un flujo de información en ambas direcciones entre las personas y la operación. Dependiendo de las necesidades de cada faena, determinados contenidos pueden además configurarse para estar disponibles sin conexión.
La seguridad minera no depende de una única medida. Estándares, capacitación, supervisión, controles, tecnología, información y participación de las personas forman parte de distintas capas que deben trabajar de manera complementaria.





































