En un taller de ALAIAB, especialistas analizaron la inocuidad, el valor nutricional y la evidencia sobre salud.
- Procesar alimentos permite mejorar su seguridad, conservación y disponibilidad.
- La categoría de “ultraprocesados” incluye productos con perfiles nutricionales diversos.
- Los expertos pidieron distinguir entre asociación y causalidad al comunicar evidencia.
La Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB) realizó el 28 de octubre el taller técnico virtual “Ciencia y Alimentos: Procesamiento, clasificación y lectura de la evidencia”, dirigido a periodistas. La instancia abordó el procesamiento alimentario y cómo evaluar sus efectos en la salud.
Adriana Quintero, nutrióloga mexicana especializada en inocuidad y análisis de alimentos, explicó que “el procesamiento busca garantizar productos seguros, prolongar su vida útil y mantener una calidad estandarizada, además de facilitar su distribución”. Enfatizó que no todos los alimentos procesados tienen menos nutrientes que los naturales, ya que su aporte depende de los ingredientes y no del grado de procesamiento utilizado.
Algunos productos pueden enriquecerse con vitaminas y minerales, mientras que otros “incorporan azúcar, grasas o sal. También existen procesos, como la deshidratación, que alteran la concentración de nutrientes. Por ello, sostuvo que cada alimento debe evaluarse según su composición y no solo por haber sido procesado”.
Samuel Durán, director del Magíster de Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, explicó que la clasificación de ultraprocesados abarca alimentos desde snacks y bebidas hasta cereales, yogures, fórmulas infantiles y productos de nutrición clínica. Señaló que el número de ingredientes, por sí solo, no permite establecer la calidad nutricional de un producto.
Durán abordó las investigaciones que relacionan el consumo de ultraprocesados con enfermedades crónicas. Precisó que “numerosos estudios son observacionales: identifican asociaciones, pero no demuestran por sí solos una relación causal”. También señaló que “aún existe debate científico sobre la llamada adicción a los alimentos y que no se ha establecido que el azúcar o las grasas generen una adicción equiparable a la de ciertas drogas”.
El encuentro destacó la importancia de comunicar la evidencia nutricional con contexto, evitando generalizaciones sobre categorías que reúnen productos de características diferentes.
Síguenos en redes sociales
Encuéntranos en Google
Equipo Prensa
Portal Innova















