Columna de opinión | Para vender en marzo, el pedido a China se cierra en noviembre

Por Patricia Quiroga, socia de SICE Chile

En 2027 el Año Nuevo Chino cae el sábado 6 de febrero. En 2026 fue el 17. Once días parecen poca diferencia, pero para quien importa desde China mueven todo el calendario de compras de fin de año.

Las fábricas no paran solo durante el feriado. La producción empieza a bajar dos o tres semanas antes, muchas plantas cierran entre dos y cuatro semanas en torno a la fecha y recuperar el ritmo demora otras dos a cuatro. Como las etapas se traslapan, las guías estiman entre seis y ocho semanas de abastecimiento afectado, desde mediados de enero hasta comienzos de marzo.

En Chile, esas semanas coinciden con la preparación de marzo. Lo que se vende ese mes, como útiles escolares o ropa de otoño, tiene que estar en bodega a fines de febrero.

La cuenta se hace hacia atrás. Un contenedor tarda entre 32 y 38 días de Shanghái a San Antonio, y entre 33 y 39 desde Ningbo. A eso hay que sumar la descarga y el transporte, y solo el despacho, con los documentos en orden, toma de tres a siete días hábiles. Para tener la mercadería disponible a fines de febrero, la nave debe zarpar en la primera quincena de enero, justo cuando las fábricas empiezan a vaciar sus líneas y los importadores de todo el mundo buscan espacio en los mismos buques.

Las guías de compra para este Año Nuevo recomiendan cerrar los pedidos de producción estándar entre el 1 y el 15 de diciembre. Si el producto requiere 30 días o más de fabricación, el pedido tiene que confirmarse en noviembre. La reserva de espacio en la nave conviene hacerla con cuatro a seis semanas de anticipación.

Este año hay un factor adicional. La congestión en los puertos de Asia dejó la puntualidad en niveles muy bajos: según Sea-Intelligence, en agosto apenas un tercio de las llegadas de buques en Asia fue puntual, y en Shanghái, una de cada ocho. Los atrasados llegaron con más de siete días de retraso en promedio. A comienzos de octubre había señales de recuperación, pero la misma Sea-Intelligence advirtió que las demoras podían prolongarse hasta el peak previo al feriado de 2027. Planificar el último zarpe posible, sin margen, es apostar contra ese pronóstico.

A mi juicio, el error más frecuente no se comete en China. Se planifica con el calendario chileno, y enero y febrero también son meses de vacaciones para los equipos de compra.

En la práctica, recomiendo sumar una semana de holgura a cualquier fecha que entregue el proveedor y confirmar por escrito la fecha de carga lista, que no es lo mismo que la fecha de término de producción. La reserva se pide apenas existe la orden de compra. Tener reserva tampoco equivale a haber embarcado: en las semanas previas al feriado, incluso los contenedores con espacio confirmado pueden quedar para el buque siguiente.

Si la mercadería es para marzo, el pedido se negocia en noviembre y se cierra, a más tardar, la primera quincena de diciembre.

Patricia Quiroga es socia de SICE Chile, agencia de coordinación de comercio exterior especializada en importaciones desde China, y trabaja en comercio exterior desde el año 2000.