BELAT plantea que el financiamiento es clave para transformar la construcción sostenible en proyectos de impacto territorial
Gerardo Wijnant

El promotor de Ecosistema de BELAT, Gerardo Wijnant, destacó la necesidad de avanzar desde la certificación de edificios hacia el desarrollo de barrios sostenibles, incorporando soluciones financieras que permitan impulsar la economía circular, la regeneración urbana y el bienestar de las comunidades.

La construcción sostenible enfrenta un nuevo desafío: dejar de concentrarse únicamente en la eficiencia de los edificios y avanzar hacia proyectos que generen beneficios ambientales, sociales y económicos a escala de barrios y comunidades. Para lograrlo, el acceso a financiamiento adecuado y la participación de inversionistas comprometidos con el impacto resultan fundamentales.

Este fue uno de los principales planteamientos de Gerardo Wijnant, promotor de Ecosistema de Banca Ética Latinoamericana (BELAT), durante su participación en el webinar internacional “Minergie-Barrio y el salto de escala: de la edificación certificada al barrio como activo de inversión sostenible”, realizado el 20 de octubre.

La actividad fue organizada por Chile Green Building Council (Chile GBC), en alianza con el Consejo Ecuatoriano de Edificación Sustentable (CEES), en el marco del proyecto CEELA Fase II, con apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y el acompañamiento de EBP.

El encuentro reunió a cerca de 200 participantes, provenientes de Chile, México, Ecuador, Perú, Colombia y otros países de Latinoamérica, para analizar cómo ampliar el alcance de la construcción sostenible hacia el desarrollo integral de los territorios.

En su presentación, denominada “Financiamiento para construcción sostenible”, Wijnant abordó el papel que pueden desempeñar las finanzas éticas en esta transformación, enfatizando que el capital no solo debe evaluar la rentabilidad de un proyecto, sino también sus efectos sobre el entorno y las personas.

“El dinero nunca es neutro: siempre está financiando algo que puede ser positivo, un aporte al bien común, o bien negativo, aun siendo legal”, fue uno de los conceptos centrales expuestos por el representante de BELAT.

Desde esta perspectiva, explicó que financiar proyectos sostenibles requiere una mirada que integre criterios ambientales, sociales y financieros, considerando tanto la viabilidad económica como los beneficios que una inversión puede generar durante su desarrollo.

Nuevas oportunidades de inversión

Uno de los ejemplos presentados por Wijnant fue el caso de Revaloriza Chile, empresa de la Región de Valparaíso dedicada a la gestión y valorización de residuos de construcción y demolición, cuyo desarrollo ha contado con financiamiento estructurado por BELAT.

La iniciativa permite recuperar materiales como hormigón y áridos para reincorporarlos a procesos productivos, disminuyendo la necesidad de extraer recursos naturales y contribuyendo a reducir la disposición de residuos. Wijnant explicó que proyectos de estas características necesitan soluciones financieras distintas a las tradicionales, debido a que sus inversiones iniciales y plazos de maduración no siempre coinciden con las condiciones habituales del crédito comercial.

En el caso de Revaloriza, BELAT estructuró un financiamiento con un horizonte extendido y un esquema de pagos adaptado a la evolución del proyecto, permitiendo destinar recursos durante las primeras etapas a la puesta en marcha y consolidación de la operación. Este modelo demuestra cómo el financiamiento puede contribuir a transformar un problema ambiental en una actividad económica capaz de recuperar materiales, generar valor y favorecer la sostenibilidad del sector.

La experiencia se vincula con el trabajo que BELAT ha desarrollado en economía circular. Según las cifras presentadas, el grupo ha contribuido al financiamiento de 14 proyectos de reciclaje de residuos, 15 iniciativas de reducción de desechos y una planta de valorización de residuos de construcción y demolición.

Financiar barrios y no solamente edificios

Otro de los planteamientos centrales de Wijnant fue la necesidad de ampliar la mirada desde la construcción individual hacia el barrio como unidad de desarrollo e inversión. En este sentido, explicó que un edificio eficiente no garantiza por sí solo un entorno sostenible. Para avanzar hacia comunidades más resilientes, es necesario integrar viviendas, espacios públicos, infraestructura comunitaria, movilidad, gestión de residuos y soluciones de eficiencia hídrica y energética.

Este cambio de escala también plantea desafíos financieros, porque requiere proyectos de mayor articulación, horizontes de inversión más extensos y mecanismos capaces de considerar los beneficios sociales y ambientales de largo plazo.

En sus diez años de trayectoria, BELAT ha gestionado más de US$191 millones en créditos, de acuerdo con las cifras a junio de 2026 presentadas durante el encuentro, canalizando recursos hacia organizaciones y empresas de impacto positivo en áreas como desarrollo social, educación, cultura y medioambiente.

Para Wijnant, avanzar hacia una construcción más sostenible implica también transformar la manera en que se financia el sector, promoviendo proyectos que permitan conservar recursos, regenerar espacios y mejorar la calidad de vida de las comunidades. “El financiamiento ético no es un complemento; es la herramienta indispensable para que la industria de la construcción deje de destruir valor y comience a regenerarlo”, destacó en su presentación.

La participación de BELAT en esta instancia forma parte de su trabajo por impulsar un ecosistema de inversión y financiamiento que conecte a empresas con proyectos de impacto positivo e inversionistas interesados en compatibilizar rentabilidad y sostenibilidad, contribuyendo a que la construcción sostenible avance desde las iniciativas individuales hacia una transformación de mayor escala en Latinoamérica.