Impulsan programa para eliminar plásticos problemáticos e innecesarios en frutas y verdura
  • Aunque todavía está en la fase inicial de estudiar la magnitud del problema, el programa tiene un propósito claro: disminuir los plásticos de un solo uso en frutas y verduras, y en particular aquellos que contaminan los residuos orgánicos, dificultando su compostaje.
  • La iniciativa se extenderá hasta 2028 y es liderada por Fundación Chile, en alianza con Global Methane Hub, y con la colaboración de los Pactos de los Plásticos de México, Colombia y Chile.

Los pequeños adhesivos que se encuentran en muchas frutas y verduras, conocidos como PLU (Price Look-Up Stickers) y cuyo uso se masificó a nivel mundial a partir de los años 90, se han transformado en un contaminante silencioso en las plantas de compostaje. A pesar de su pequeño tamaño, estas etiquetas contaminan la materia orgánica y representan un potencial riesgo para la salud de los seres humanos y de los ecosistemas.

Por ello, es uno de los focos del programa para la eliminación de plásticos problemáticos e innecesarios en frutas y verduras, que lleva adelante Fundación Chile, en alianza con Global Methane Hub, junto a la colaboración de los Pactos de los Plásticos de México, Colombia y Chile.

La iniciativa, que se extenderá hasta junio de 2028, nace “de la intención de limpiar de elementos inorgánicos, como el plástico, los flujos que hoy día tiene el compostaje de residuos orgánicos. Sabemos que es un problema, pero no conocemos su magnitud en Chile ni en Latinoamérica, y yo diría que a nivel mundial hay poca información. El objetivo final es contribuir a mejorar la gestión de residuos y a reducir las emisiones de metano procedentes de los vertederos en América Latina”, explica Maximiliano Frey, jefe de proyectos del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile. 

Ante este vacío, la primera fase del programa está dedicada al desarrollo de un reporte técnico ambiental y económico, que está a cargo de Guillermo González, especialista en Economía Circular de Raigal Consultores. El experto coincide con la visión de Frey: «En Chile prácticamente no hay datos sobre los plásticos que llegan al compost, pero vemos que en las plantas de compostaje se encuentran etiquetas de fruta, mallas, bolsas y otros plásticos que se fragmentan y quedan en el producto final. La idea es identificar cuáles de estos plásticos pueden ser reemplazados o eliminados en la cadena de frutas y verduras, para que el compostaje pueda masificarse sin generar un problema de contaminación por plásticos, y con ello avanzar en la reducción de emisiones de metano”.

La urgencia de reducir las emisiones de metano

Hace unos meses la noticia fue la presencia de tres rellenos sanitarios chilenos en el top 10 de mayores emisiones de metano detectadas a nivel global. Considerando que el metano es un gas con un poder de calentamiento global 80 veces más alto que el CO2, figurar en este ranking encendió las alarmas respecto a la casi inexistente gestión de los residuos orgánicos en Chile, estimada en 1% por el Ministerio del Medio Ambiente.

 “El compostaje es un método consolidado y rentable para reducir las emisiones de metano, al tiempo que mejora la salud del suelo. Al evitar que los microplásticos —como los presentes en las etiquetas de frutas y verduras— terminen en los residuos orgánicos, podemos aumentar la demanda de compost de calidad y ampliar estas soluciones en toda América Latina, fomentando comunidades más saludables y una economía circular más sólida. Esperamos que este proyecto aporte opciones y recomendaciones concretas que contribuyan a fortalecer el uso y la adopción del compost como un valioso aporte para el suelo”, afirma Carolina Urmeneta, directora del Programa de Residuos en el Global Methane Hub.

Entre las empresas dedicadas al compostaje de residuos orgánicos está Armony, socio del Pacto Chileno de los Plásticos. Su gerente de Marketing y Asuntos Corporativos, Carolina Rivera, enfatiza: «La calidad del compost comienza con la calidad de la materia orgánica que recibimos. La contaminación con cualquier tipo de plástico también afecta el correcto desarrollo del proceso de compostaje. Incluso elementos tan pequeños como las etiquetas de frutas y verduras dificultan la separación y exigen mayores esfuerzos para evitar que lleguen al producto final. Por eso, en Armony consideramos fundamental abordar esta contaminación desde su origen, junto con toda la cadena de valor. Este programa permitirá dimensionar el problema y evaluar alternativas para que la materia orgánica pueda volver al suelo como un recurso de calidad. Eliminar los plásticos innecesarios es clave para ampliar el compostaje y avanzar hacia la regeneración ambiental».

Actualmente, en el marco del programa, se están realizando entrevistas a actores de la cadena de valor de frutas y verduras para realizar el reporte. “Una vez que se identifiquen esos plásticos, se buscará qué alternativas existen hoy en el mercado para poder reemplazarlos o eliminarlos, para luego realizar una evaluación económica y ambiental de sustituir elementos como las etiquetas adhesivas”, señala Maximiliano Frey.

El ejemplo de la Unión Europea, que a partir de 2028 obligará a que las etiquetas adhesivas sean compostables, es uno de los referentes para este programa, según el jefe de proyectos del Pacto Chileno de los Plásticos.

Ambition Loop, organización global sin fines de lucro con sede en Santiago, ha estudiado la problemática de las PLU en las plantas de compostaje: “Debido a que las finas etiquetas de plástico PLU son pequeñas y resistentes al agua, pueden pasar inadvertidas a través de las cribas de clasificación estándar de las instalaciones. Una vez dentro, la maquinaria pesada y el calor generado por la descomposición trituran estas etiquetas, convirtiéndolas en microplásticos o nanoplásticos”.

En paralelo a la elaboración del reporte y las recomendaciones de política pública, el programa llevará a cabo la campaña digital “Menos plástico, más alimento” (visible en las redes sociales del Pacto Chileno de los Plásticos), que buscará «sensibilizar y generar apoyo ciudadano para la eliminación de plásticos problemáticos e innecesarios en frutas y verduras”, indica Maximiliano Frey.

Finalmente, durante 2028, se implementarán tres intervenciones piloto en Chile, experiencias que permitirán transferir el conocimiento adquirido a México y Colombia.