Por: Jemina Llanque, fundadora de Pizzario
En un mundo gastronómico donde la innovación y las tendencias muchas veces eclipsan la tradición, hay un sabor que resiste el paso del tiempo: la auténtica pizza romana al taglio. Esta joya culinaria, caracterizada por su masa ligera y crujiente, ha sido por siglos una de las grandes expresiones de la cocina italiana, y hoy está conquistando a Santiago con su propuesta versátil y llena de historia.
Cuando pensamos en pizza, lo primero que viene a la mente suele ser la clásica versión redonda servida en un plato. Sin embargo, en las calles de Roma, la pizza se disfruta de otra manera: al taglio, es decir, al corte. Se hornea en grandes bandejas rectangulares, se corta con tijeras y se vende por peso, permitiendo a los comensales probar distintas combinaciones de sabores en una sola comida. Más que una tendencia, es una forma de vida en Italia, donde cada barrio tiene su pizzería de confianza.
Este concepto, aunque ampliamente conocido en Europa, aún no había sido explorado en profundidad en Santiago. La oportunidad de traer la verdadera esencia de la pizza romana nos motivó a crear Pizzario, un proyecto nacido del amor por la tradición y la convicción de que la autenticidad siempre encuentra su público.
Detrás de cada pizza hay un proceso meticuloso. La masa es el corazón de esta preparación, y su elaboración es un arte en sí mismo. Con una fermentación prolongada en frío, logramos una textura aireada y crujiente que sirve como base perfecta para ingredientes frescos y creativos. Cada pizza es un equilibrio entre técnica y pasión, donde la calidad de los insumos y el respeto por los tiempos de preparación hacen la diferencia.
El camino no ha sido fácil. Pizzario nació en plena pandemia, en un contexto desafiante donde muchos emprendedores tuvimos que reinventarnos. Sin embargo, la respuesta del público nos demostró que hay un interés genuino por propuestas gastronómicas que respeten la tradición y apuesten por la calidad. Hoy, con nuestra reciente apertura en Mercado Urbano Tobalaba (MUT), reafirmamos nuestro compromiso de seguir acercando a los chilenos una experiencia auténtica y memorable.
La gastronomía tiene el poder de conectar culturas, de traer un pedazo de historia a nuevas ciudades y de reunir a las personas en torno a una mesa. En cada bocado de pizza romana hay siglos de tradición, innovación y el deseo de compartir un sabor que trasciende fronteras. Y en ese viaje, Santiago aún tiene mucho por descubrir.