Santiago, 9 de diciembre de 2025.- Se acaba el 2025 y empieza el 2026. Son días de celebraciones, con dos fechas marcadas en rojo en el calendario, Navidad el 25 de diciembre y Año Nuevo el 1 de enero, que en esta ocasión caen jueves.
Quienes puedan, aprovecharán de tomarse libres los respectivos viernes, un “aperitivo” del verano. Por ende, entre feriados y fines de semana largos con “sándwich”, se vienen jornadas costosas para el ajustado bolsillo de los chilenos.
En este escenario, al aguinaldo navideño es esperado con ansias por los trabajadores, para comprar regalos, comidas y bebestibles. En el caso del empleado público, este pago está regulado por ley y sus montos pueden servir como guía para que las empresas privadas calculen el beneficio que entregarán, que queda a su criterio, siempre y cuando no esté establecido en el contrato particular o en el colectivo.
Para los funcionarios públicos, los aguinaldos navideños dependen de su remuneración líquida mensual. Este año, la solicitud realizada al Gobierno es que quienes perciban un sueldo inferior o igual a $1.087.159, se les paguen $72.997, mientras que quienes superen ese salario, reciban $38.613, todo a la espera de que se concreten estas cifras en la negociación entre los gremios y el Poder Ejecutivo.
Tips para las empresas
Así como en el mundo público todo está establecido por ley, en el ámbito privado hay una nebulosa al respecto. Los trabajadores suelen no tener muy claro si recibirán dinero o no y, en el caso de que sí lo perciban, no saben a cuánto ascenderá el pago.
En general, las empresas definen la cifra de sus aguinaldos navideños basándose en el beneficio entregado el año anterior. A esa variable le agregan principalmente sus flujos, es decir, los ingresos y egresos.
Independiente del monto, los empleadores privados tienen que considerar otros factores. Estos son explicados por Manuel Concha, CEO de Kame, ERP que tiene más de 25.000 pymes en su cartera.
“El aguinaldo es un concepto imponible, por lo tanto, se deben pagar las imposiciones asociadas a ello, además de reflejarse en la liquidación”, advierte el especialista. “Esto aumenta el costo de la planilla de sueldos, que no es un tema menor en tiempos donde todo está muy contraído”, complementa.
Para guiar a los pequeños y medianos empresarios en este proceso, el experto detalla los beneficios de contar con un ERP, es decir, con un sistema de planificación de recursos empresariales. “No sólo ayuda a calcular las liquidaciones, generar el archivo de Previred, el libro electrónico de remuneraciones, la asistencia, el control de vacaciones, los contratos, los finiquitos, reflejar este gasto en los estados financieros, etc., sino que también, por ejemplo, permite comparar de forma rápida los aguinaldos con los de los años anteriores, hasta con el de una persona en particular, accediendo al historial de remuneraciones muy fácilmente, incluso desde el celular”, concluye Concha.

























