Por Alfredo Kameid, Gerente General de Grupo Kameid.
El alza sostenida del petróleo ya no es solo una presión sobre los costos: es una señal clara de que el modelo logístico tradicional está llegando a su límite. En este escenario, la eficiencia deja de ser una opción y pasa a ser un factor crítico de competitividad. Cada kilómetro recorrido impacta directamente en el resultado, y depender de combustibles fósiles expone la operación a una volatilidad creciente.
Por eso, la electromovilidad en rutas urbanas y de corta distancia deja de ser una tendencia futura y se convierte en una decisión estratégica inmediata.
Las operaciones que incorporen flotas eléctricas, optimicen rutas con tecnología y reduzcan su exposición al combustible, no solo serán más sostenibles, sino también más estables, predecibles y competitivas en el tiempo. Hoy, invertir en electromovilidad no es adelantarse al mercado; es evitar quedarse atrás.























