La inversión en empresas de robótica tipo androide se triplicó en cuatro años, mientras el envejecimiento de la población y la escasez laboral impulsan su desarrollo para industrias como minería, construcción y logística.
Chile, marzo de 2026.– Los robots humanoides podrían alcanzar capacidades similares a las humanas en inteligencia, percepción y destreza antes de 2030. Así lo proyecta un estudio global de Bain & Company, que también advierte un fuerte aumento en la inversión en empresas pioneras del sector robótica, que pasó de US$308 millones en 2020 a US$1.100 millones en 2024.
Este avance tecnológico ocurre en paralelo a un fenómeno estructural: el envejecimiento acelerado de la población mundial, que reducirá la disponibilidad de trabajadores en múltiples industrias. En este contexto, las proyecciones de Bain estiman que para 2050 la proporción de adultos de 24 a 65 años por cada persona mayor de 65 años caerá de cuatro a dos, según lo que se observaba en 1990, cuando había cuatro adultos en edad activa por cada dos jubilados.
Durante la última década, los robots humanoides han dejado de ser prototipos experimentales para convertirse en una de las áreas más activas de la robótica avanzada. Actualmente, compañías como Tesla, Figure, Agility Robotics y Galbot lideran el desarrollo de estos sistemas, con una producción estimada de alrededor de 11.000 unidades anuales.
Sin embargo, de acuerdo con Bain, este acelerado desarrollo y la adopción a gran escala de este tipo de tecnología, también depende de dos factores clave. por un lado, el progreso en inteligencia física, que permite interactuar con el mundo real; y por otro, las mejoras en autonomía energética y baterías como soporte, cuyo desarrollo aún avanza de manera desigual.
“Estamos por presenciar uno de los próximos grandes avances en robótica. Cuando los robots humanoides logren operar durante turnos completos y alcancen nuestras capacidades multidisciplinarias, veremos usos reales en sectores como minería, construcción o atención médica”, señala Luis Diez, socio y líder de Enterprise Technology de Bain en América del Sur.
De acuerdo con la firma, este proceso se dará en tres etapas:
Primera ola: pilotos de activación concentrada en entornos industriales como automotriz, minería, energía fotovoltaica y electrónica especializada, donde el retorno sobre la inversión es más claro y viable.
Segunda ola: la aplicación se expandirá hacia sectores de construcción, cuidado de la salud y algunos servicios industriales.
Tercera ola: la etapa final será la consolidación en aplicaciones comerciales y de consumo, como limpieza profesional y doméstica, hospitalidad, educación y turismo.
Más allá de los desafíos, el camino es claro: la reducción gradual de costos y la maduración tecnológica impulsarán el salto de pilotos industriales a una inserción masiva en múltiples industrias.
Impacto del envejecimiento y robots humanoides en Chile
El desarrollo de robots humanoides podría tener especial relevancia para Chile, considerando el rápido envejecimiento de su población. De acuerdo con proyecciones de Bain, el mundo se enfrenta a un cambio demográfico radical.
“Este fenómeno representa un desafío crítico para Chile, pero también una oportunidad para pensar cómo nuevas tecnologías puede complementar la fuerza laboral en sectores prioritarios para el desarrollo del país, como minería, agricultura, agroindustria, servicios financieros y logística”, explica Marcial Rapela, socio y representante de Bain en Chile.
A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadísticas estima que desde 2035 comenzaría a descender la población en edades potencialmente activas. Al 2070, se espera que las personas de 65 años o más superen el 40% de la población del país, donde la proporción será de casi 600 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años. Es decir, para el final del período estimado habría menos personas en edad de trabajar respecto a lo visto en 1992.
Este panorama anticipa una reducción de la fuerza laboral disponible y proyecta una escasez de trabajadores, representando un desafío inminente para la economía del futuro y la aceleración para adoptar nuevas tecnologías como robots humanoides o híbridos para complementar tareas en industrias estratégicas.























