El auge del turismo no solo está transformando la forma en que las personas se desplazan, sino también cómo se relacionan. Así lo evidencia una reciente investigación de la Universidad de Surrey, publicada en la revista académica Annals of Tourism Research (2026), que identifica una tendencia emergente en las dinámicas de pareja: el modelo “monogamish”.
Este concepto alude a relaciones que conservan un vínculo principal, pero que incorporan acuerdos más flexibles en determinados contextos, particularmente durante los viajes. No se trata de una apertura total de la relación, ni tampoco de una monogamia rígida, sino de un formato híbrido que comienza a ganar visibilidad.
El viaje como espacio de cambio
El estudio —basado en entrevistas a usuarios de Grindr entre 24 y 57 años— detecta que los desplazamientos generan condiciones propicias para modificar conductas habituales. Factores como la distancia del entorno cotidiano, el anonimato y el uso intensivo de aplicaciones digitales configuran un escenario distinto.
A este fenómeno, los investigadores lo denominan “desinhibición situacional”: una mayor disposición a experimentar, facilitada por el contexto temporal y geográfico del viaje. En este marco, las normas dentro de las relaciones no desaparecen, pero sí tienden a flexibilizarse.
Así, el “monogamish” surge como una forma de adaptación que permite a las parejas redefinir límites sin necesariamente alterar su estructura base. El viaje, en este sentido, funciona como un espacio acotado donde estas negociaciones se vuelven más viables.
El papel de la tecnología y nuevas formas de conexión
En paralelo, plataformas como Grindr han pasado a ocupar un rol central en la experiencia de viaje para personas de la comunidad gay, bi, trans y queer. Más allá de facilitar encuentros, la aplicación se ha consolidado como una herramienta para anticipar el destino.
Hoy, los usuarios no solo buscan interacción, sino también información local, recomendaciones y redes de contacto previas a su llegada. La lógica de exploración espontánea ha sido reemplazada, en gran medida, por una planificación mediada por tecnología.
Según A. J. Balance, Chief Product Officer de Grindr: “el concepto de “gayborhood” ha evolucionado: ya no se limita a espacios físicos tradicionales, sino que abarca múltiples dimensiones del día a día, desde servicios básicos hasta experiencias sociales”, indicó.
Una tendencia que se intensifica en fechas clave
Durante periodos de alta movilidad, como Semana Santa, estas dinámicas tienden a intensificarse. Los viajeros llegan a sus destinos con conexiones previas y un conocimiento más profundo del entorno, lo que redefine sus expectativas tanto sociales como relacionales.
En este escenario, el turismo deja de ser únicamente una actividad de ocio para convertirse también en un catalizador de cambios culturales. La forma en que las personas se vinculan evoluciona al ritmo de sus desplazamientos, y el modelo “monogamish” aparece como una de las expresiones más claras de esta transformación.























