Desalación multipropósito: el modelo chileno que une industria y comunidades
Hernán Aravena, CEO de Aguas CAP

Con más de una década de operación, Aguas CAP ha demostrado que una misma planta puede abastecer a la minería, la agricultura y las comunidades. Su experiencia en Atacama consolida un modelo replicable de gestión hídrica sostenible que gana fuerza en el norte y despierta interés en otras regiones.

En la Región de Atacama, una de las zonas más áridas del planeta, el agua que permite la continuidad de faenas mineras, el riego agrícola y el consumo humano proviene del mismo origen: el mar. Desde su puesta en marcha hace más de 11 años, la planta de Aguas CAP se ha transformado en un referente nacional al demostrar que la desalación multipropósito no solo es viable, sino también eficiente y socialmente aceptada.

La iniciativa se transformó en un caso emblemático de cómo compatibilizar usos productivos y sociales del agua bajo una misma infraestructura. “Nuestra planta abastece a la minería, la agricultura y al consumo humano, consolidando un modelo operativo que equilibra eficiencia técnica con impacto territorial”, explica Hernán Aravena, CEO de Aguas CAP. “Esto ha permitido garantizar la continuidad productiva de operaciones mineras como Cerro Negro Norte y Planta Magnetita, y al mismo tiempo apoyar el cumplimiento de compromisos ambientales de Caserones Lundin Mining”.

Aguas CAP, planta desaladora
Aguas CAP, planta desaladora

El modelo se apoya en un principio simple pero transformador: el agua desalada puede ser una fuente común para el desarrollo sostenible. En un país donde el 80% de la población vive bajo condiciones de escasez hídrica y el cambio climático amenaza con reducir en un 50% la disponibilidad de agua continental hacia 2060, la desalación emerge como una herramienta estratégica. Según el catastro de ACADES y CBC, hoy existen en Chile 32 plantas desaladoras industriales con una capacidad superior a 14.227 litros por segundo, y otras 51 en desarrollo por más de US$ 24.455 millones en inversión proyectada.

Un modelo de valor compartido

Para Aravena, la experiencia ha demostrado que la eficiencia no solo se mide en parámetros técnicos o costos, sino también en la capacidad de generar valor compartido. “La operación multicliente ha permitido optimizar recursos, reducir costos unitarios y fortalecer la confianza con las comunidades”, señala. “La transparencia, el relacionamiento temprano y el enfoque territorial han sido claves para consolidar la aceptación social del proyecto”.

La planta de Aguas CAP, ubicada en Caldera, ha sido reconocida por su bajo impacto ambiental y por disminuir la presión sobre las fuentes continentales. Investigaciones como las del programa IDRO, liderado por universidades chilenas, respaldan esta visión: las plantas de ósmosis inversa, cuando son bien diseñadas y operadas con energías limpias, presentan impactos acotados y controlables sobre los ecosistemas marinos. En ese sentido, Aguas CAP dará un nuevo paso en 2026 al operar íntegramente con energía 100% renovable, reduciendo la huella de carbono de la minería y consolidando su liderazgo en sostenibilidad hídrica.

Según el último estudio de Cochilco, la minería del cobre en Chile reducirá casi un 40% su consumo de agua continental y duplicará el uso de agua de mar hacia 2034, alcanzando que dos tercios del recurso provengan del océano. En ese contexto, la planta multipropósito de Aguas CAP es una muestra concreta de cómo la industria minera puede ser parte activa de la solución, avanzando hacia la seguridad hídrica del país.

El modelo también evidencia el potencial de la colaboración público-privada para expandir la infraestructura hídrica. “La experiencia de Aguas CAP demuestra que integrar necesidades industriales, agrícolas y comunitarias genera una base sólida para replicar este enfoque en otras regiones”, sostiene Aravena. “No se trata solo de redistribuir un recurso escaso, sino de aumentar la oferta de agua con soluciones tecnológicas sostenibles”.

Replicar este esquema, sin embargo, exige un marco regulatorio y financiero que entregue certezas a la inversión y fomente el desarrollo de proyectos multipropósito. En esa línea, la licitación de la planta desaladora de Coquimbo bajo un modelo mixto público-privado representa un nuevo paso hacia un Chile con infraestructura hídrica integrada y resiliente.

Desde Atacama, la historia de Aguas CAP marca un hito en la forma en que el país enfrenta su desafío hídrico: con tecnología, colaboración y visión de largo plazo. La experiencia muestra que la desalación multipropósito no es solo una alternativa, sino una nueva manera de pensar el desarrollo.

Congreso ACADES 2026
Congreso ACADES 2026 | congresoacades.cl

Y será precisamente en el Congreso ACADES 2026, bajo el lema “Agua para crecer”, donde se analizarán los próximos pasos para consolidar este modelo de gestión sostenible que ya comienza a inspirar a otras regiones del país.

 

Google News Portal Innova
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova