El dólar en Chile terminó la sesión en $923,68, registrando una baja marginal de $1,07 frente al cierre previo (-0,09%). En la práctica, fue una jornada de muy poco desplazamiento, marcada por fuerzas externas que se compensaron parcialmente y dejaron al tipo de cambio “anclado” cerca de los niveles de apertura.
Por el lado de las materias primas, el cobre arrancó con impulso, pero tras la apertura de Estados Unidos perdió fuerza y cerró con un avance más acotado de 0,39% hasta US$5,34 la libra. Este desempeño siguió dando soporte al peso chileno —porque mejora el flujo asociado a exportaciones y el apetito por monedas ligadas a commodities—, aunque con menos intensidad que en la mañana, lo que limitó una caída mayor del dólar local.
En paralelo, el dólar global profundizó levemente su retroceso. El Dollar Index (DXY) cayó a 98,7 puntos (-0,14%), en un mercado que sigue posicionándose para un recorte de tasas de la Reserva Federal, pero atento a que el comunicado mantenga o no la puerta abierta a nuevas bajas. Si la Fed sugiere un ciclo de recortes más amplio, el billete verde tendería a debilitarse; si el tono es más cauto, el impacto bajista se contiene. Esa mezcla de expectativa y prudencia explica la falta de dirección fuerte del dólar a nivel mundial y, por arrastre, en Chile.
Con este telón de fondo, el cierre refleja equilibrio: cobre positivo pero desacelerando, y dólar externo levemente más débil, generando un sesgo bajista suave que no alcanzó para romper rangos. Así, el tipo de cambio se mantuvo prácticamente estable en torno a $923, a la espera de que la señal final de la Fed entregue el próximo catalizador para un movimiento más definido.
Felipe Sepúlveda Soto
Jefe de Análisis para Admirals Latinoamérica


























