Por Enrique Tenorio, presidente de la Asociación de Empresas de Servicios Financieros (EFA)
Las pymes son el corazón de la economía chilena. Representan el 98 % del total de empresas formales y generan el 65 % del empleo del país. Sin embargo, este protagonismo no se traduce en acceso equitativo al financiamiento. Solo el 5,5 % de las colocaciones bancarias menores a UF 3.000 llega a ellas, y apenas el 0,4 % logra exportar.
Esta brecha no es solo una cifra: impide que miles de emprendedores accedan al capital que necesitan. Muchas quedan fuera del sistema tradicional por su tamaño, historial o falta de garantías, justo cuando requieren liquidez.
Los datos lo confirman. En abril de 2025, la cartera de créditos comerciales de la banca cayó un 4,2 % interanual, acumulando ya 34 meses consecutivos de contracción. Comparado con su nivel máximo alcanzado en 2020, el saldo actual muestra una caída acumulada del 18 %, equivalente a US$ 28.200 millones. Las cifras de la Asociación de Bancos (Abif) son claras: mientras el financiamiento bancario a empresas se reduce, el sistema no bancario avanza.
En contraste, el financiamiento no bancario no solo crece, sino que se diversifica y especializa. En 2024, las empresas asociadas a EFA movilizaron cerca de US$ 4.950 millones en financiamiento, con un crecimiento del 15 % respecto al año anterior. Mientras la banca apenas aumentó un 0,78 % en colocaciones, las empresas de factoring de EFA avanzaron a paso firme.
No hablamos solo de factoring: esta industria es multiproducto y multiservicio, con alternativas como confirming, leasing, leaseback, warrants, capital de trabajo, financiamiento de contratos y cheques. Esta diversidad de soluciones permite abordar las múltiples realidades de las pymes, incluso aquellas sin historial bancario.
Pero más allá del financiamiento, los socios de EFA entregan también valor agregado: cobranza, contabilidad, planificación financiera e incluso apoyo en procesos de formalización. El 91% de los clientes atendidos por nuestros socios son pymes que no califican para crédito bancario pese a tener cuenta corriente. Tener cuenta no es sinónimo de acceso a crédito.
Este acompañamiento flexible, oportuno y personalizado ha convertido al sector no bancario en el principal canal efectivo de financiamiento productivo para miles de pymes, en especial aquellas con necesidades urgentes de capital o con estructuras no tradicionales.
Y el futuro parece seguir por este camino. La Ley Fintec facilitará la portabilidad de datos, interoperabilidad y mayor competencia, mientras que la Ley de Deuda Consolidada permitirá evaluar mejor el riesgo real de cada empresa, superando la lógica de “empresa chica = riesgo alto”.
El sistema financiero chileno está cambiando. Las cifras muestran que mientras la banca tradicional se contrae, las alternativas no bancarias crecen, se sofistican, aplican nuevas tecnologias y se consolidan. No se trata de reemplazar un sistema por otro, sino de ampliar la cancha, diversificar fuentes y garantizar que ninguna pyme quede fuera por no calzar en los moldes tradicionales.
Desde EFA, seguiremos fortaleciendo esta industria para que cada vez más empresas pequeñas y medianas puedan acceder al financiamiento que necesitan para crecer, innovar y competir en igualdad de condiciones.























