- El 85% de los chilenos cree que el conflicto entre derecha e izquierda es “fuerte o muy fuerte”, y 9 de cada 10 lo perciben como un problema que atraviesa la vida cotidiana.
Con más de 23 años acompañando procesos humanos individuales y organizacionales, Pablo Fuenzalida —docente en la Universidad Adolfo Ibáñez y director de DhumanLab y Dinámicas Humanas— sostiene que la polarización no solo se expresa en las urnas o en redes sociales: puede infiltrarse en los equipos, contaminar vínculos laborales y afectar los estados emocionales colectivos. En plena campaña presidencial y parlamentaria 2025, llama a los liderazgos a generar espacios de conversación consciente, abordar frustraciones acumuladas y contener emocionalmente los climas que emergen en contextos divididos. Su enfoque se alinea con los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, que exigen a las organizaciones actuar con debida diligencia para prevenir impactos psicosociales y proteger el bienestar de las personas. “Liderar hoy es sostener emocionalidades fragmentadas, sin caer en la reacción ni en el silencio incómodo”, plantea.
La polarización no es solo un fenómeno electoral. Según la última Encuesta CEP, el 85% de los chilenos percibe una fuerte división entre derecha e izquierda, cifra que sube al 91% en los sectores más ideologizados. Este clima se agudiza por la sobreexposición a redes sociales, la desinformación y discursos extremos, generando un terreno fértil para que la tensión también se traslade a los espacios de trabajo.
Pablo Fuenzalida, experto en transformación humana, docente de la Universidad Adolfo Ibáñez y fundador de Dinámicas Humanas y DhumanLab, sostiene que esta polarización no solo se vota: también se habita. “Se cuela en las reuniones, en los silencios, en los enojos que no se hablan”, explica. Y cuando no se gestiona, puede escalar en forma de rigidez, desconexión o conflicto latente.
Desde hace más de dos décadas, Pablo Fuenzalida ha trabajado con múltiples organizaciones de sectores diversos, facilitando talleres diseñados para entrenar liderazgos que enfrentan tensión emocional y climas complejos. Su metodología, basada en cuerpo, lenguaje y emoción, propone prácticas concretas: pausas estructuradas, espacios de verbalización emocional y reglas claras para conversar lo difícil sin escalar el conflicto.
“Las emociones no resueltas no desaparecen: se expresan en la evasión, en el ausentismo o en relaciones que se tensan sin motivo aparente”, advierte. Por eso, propone liderar desde la presencia y la conciencia, no desde la reacción. Y agrega: “No se trata de hablar de política en el trabajo, sino de contener lo que la política puede provocar emocionalmente en las personas”.
Este enfoque no solo responde a una necesidad coyuntural: está respaldado por marcos internacionales. Los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas (UNGPs), aprobados en 2011, establecen que las empresas tienen el deber de actuar con debida diligencia para evitar causar o contribuir a impactos negativos en las personas. Según el experto, eso incluye también los efectos psicosociales que pueden surgir en contextos de alta polarización social y política.
“Cuando un equipo se divide, la productividad, la creatividad y el bienestar se ven comprometidos. Las organizaciones no pueden ignorar este tipo de tensiones, porque son parte del clima interno y del deber de cuidado”, señala. Por eso, más que evitar el tema, propone transformarlo en una oportunidad para crear conversaciones conscientes, regular la emocionalidad y construir espacios de colaboración auténtica.
Desde su experiencia con más de 7.000 personas y más de 100 procesos organizacionales —incluyendo Codelco, Enel, Clínica Alemana y otras—, ha observado que el estado emocional de los equipos influye directamente en su claridad, cohesión y capacidad de respuesta frente a la incertidumbre.
Y cierra con una invitación: “El liderazgo que se necesita hoy es el que sostiene cuando el entorno divide. El que escucha, no solo dirige. El que se atreve a abrir conversaciones difíciles sin perder la serenidad”.
Más información @pablofuenzalida.oficial y en su LinkedIn Pablo Andrés Fuenzalida

























