Infraestructura industrial como soporte para sistemas de transporte y operación de agua

Chile enfrenta un proceso de transformación en su matriz de abastecimiento de agua. La sequía prolongada, el crecimiento de la demanda industrial y urbana, y la necesidad de reducir la presión sobre fuentes continentales han impulsado el desarrollo de nuevas soluciones basadas en desalación, reúso de agua y sistemas de transporte hídrico. El desarrollo de esta infraestructura implica no solo plantas desalinizadoras y sistemas de tratamiento, sino también un conjunto de instalaciones industriales que permiten operar, mantener y gestionar estos sistemas en el tiempo.

En este escenario, la infraestructura industrial cumple un rol habilitador clave en los sistemas de transporte y operación de agua, especialmente en proyectos de gran escala como plantas desaladoras, sistemas de impulsión y tratamiento. Patricio Guevara, Gerente General de Loica Buildings , explica que “en este tipo de proyectos conviven múltiples procesos altamente integrados —piping, equipos mecánicos, sistemas eléctricos y de control— los que deben funcionar de manera coordinada desde el primer día de operación”. Por ello, el diseño de los edificios y estructuras debe concebirse desde la lógica del proceso productivo y no de manera aislada. “Cuando el diseño estructural se integra desde el inicio con los requerimientos del proceso, se facilita la instalación de equipos, se optimizan los flujos operativos y se asegura continuidad operacional”, detalla el ejecutivo , agregando que en el caso de la desalación la prioridad es permitir la instalación, operación y mantención de equipos sin interferencias ni restricciones.

Esta integración y la rapidez constructiva influyen directamente en la viabilidad económica de las iniciativas, ya que inciden en el momento en que estas comienzan a generar valor o ingresos. “En proyectos de gran escala, cada mes que se logra adelantar en la puesta en marcha puede representar una diferencia significativa en términos de flujo de caja y retorno de inversión”, afirma Guevara. Para lograr esto, los sistemas constructivos industrializados permiten acelerar significativamente los tiempos de ingeniería, fabricación y montaje. Sobre este punto, el Gerente General destaca que “el contar con sistemas totalmente apernados, livianos que dan flexibilidad al proyecto, incluso pueden desmontarse y volver a instalar, esto ocurre en proyectos donde se instalan equipos simultáneamente con el montaje estructural”.

Más allá de la velocidad, estos edificios industriales enfrentan el desafío estructural de la exposición permanente a ambientes altamente corrosivos, propios de instalaciones vinculadas a agua de mar o procesos de desalación. Frente a esto, una de las tendencias más claras es el uso cada vez más intensivo del acero como material estructural, valorado por su flexibilidad de diseño, rapidez de montaje y excelente comportamiento ante la alta actividad sísmica de Chile. Sin embargo, la durabilidad exige ir un paso más allá. Guevara subraya que hoy el desarrollo de infraestructura industrial tiende a basarse en ecosistemas de especialistas, donde la ingeniería estructural se complementa con proveedores expertos en protección anticorrosiva y tecnologías de cubierta. En este sentido, alianzas con empresas como BBosch, líderes en galvanizado de acero, y Klar, especialistas en cubiertas de alta durabilidad, permiten desarrollar soluciones más robustas y preparadas para operar durante décadas en ambientes exigentes. “La corrosión no se corrige en operación, se resuelve en el diseño. En países como Chile, donde muchos proyectos industriales se ubican en zonas altamente corrosivas, anticipar ese desafío desde la ingeniería es clave para asegurar la vida útil de la infraestructura”, enfatiza Guevara.

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Equipo Prensa
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