Chile está avanzando hacia un cambio estructural en su matriz de abastecimiento de agua. Frente a una sequía prolongada, al crecimiento de la demanda productiva y a la presión sobre fuentes continentales, el país ha acelerado el desarrollo de soluciones basadas en desalación, tratamiento de aguas y sistemas de transporte hídrico. Este modelo requiere infraestructura compleja que incluye captaciones marinas, plantas desalinizadoras, túneles hidráulicos, conducciones de larga distancia y obras subterráneas. El éxito de estos proyectos depende no solo de la tecnología de tratamiento, sino también de comprender el entorno geológico, geotécnico e hidrogeológico donde se emplazan.
En este escenario, Juan Pablo Merello, Gerente General de SKAVA, advierte sobre la complejidad del terreno nacional: “Los proyectos de desalación en Chile se desarrollan en entornos geológicos muy variables y por lo general muy desafiantes”. El ejecutivo detalla que “hay proyectos en suelo, otros en roca y dentro de estos hay distintos contextos regionales y locales que aumentan la incertidumbre geológica”.
En obras específicas como captaciones marinas y túneles hidráulicos, el principal desafío es reducir esta incertidumbre antes de iniciar la construcción. Para lograrlo, la industria hoy se apoya en tecnología de vanguardia. “Para esto hoy se utilizan tecnologías como los sondajes direccionados desde tierra hacia el mar, que permiten investigar de manera prácticamente completa los trazados de los túneles”, señala Merello. SKAVA ha participado activamente en el diseño y supervisión de estas campañas en proyectos emblemáticos como las desaladoras de Los Pelambres (INCO), Collahuasi y El Abra (Freeport). Sobre esta experiencia, el vocero es categórico: “El principal aprendizaje es que la incertidumbre geológica debe reducirse con investigaciones e interpretaciones apropiadas, pues el riesgo geológico mal manejado puede ser fatal para un proyecto de este tipo”.
Con la información recopilada mediante estas investigaciones, es posible elaborar modelos geológicos y geotécnicos robustos para preparar documentos clave en la gestión de riesgos. A esto se suma el rol fundamental de la hidrogeología, ya que “permite entender cómo interactúa el agua con el macizo rocoso”. Factores como las presiones de agua, las filtraciones o la conectividad entre acuíferos pueden influir directamente en el método constructivo y en el diseño de revestimientos y drenajes. Por ello, el experto recalca que “es fundamental integrar geología, geotecnia e hidrogeología desde las primeras etapas del proyecto y siempre teniendo una mirada integral con foco en el fin último del proyecto, que es la obra civil”.
Los mayores riesgos técnicos siempre están asociados a condiciones geológicas inesperadas durante la construcción. Para el Gerente General de SKAVA, la ecuación para el éxito es clara: “En proyectos de desalación, gran parte del riesgo está bajo tierra. Tecnologías como los sondajes direccionados permiten conocer el subsuelo antes de construir y tomar mejores decisiones de ingeniería mitigando riesgos”. “A medida que Chile expanda su infraestructura hídrica, la integración entre geociencias e ingeniería será cada vez más relevante”, concluye el ejecutivo.
La necesidad de anticipar y gestionar estos desafíos subterráneos para el desarrollo de nuevas fuentes de agua será parte fundamental del contexto técnico que rodeará las discusiones de la industria durante el próximo Congreso ACADES 2026 este 17, 18 y 19 de marzo, el principal punto de encuentro para debatir y proyectar la seguridad hídrica del país.

























