el nuevo aliado en la lucha contra las superbacterias
  1. Eduardo Martínez Director Magíster en Data Science Universidad de Las Américas

¿Y si la cama de la UCI se libera, no por un nuevo fármaco, sino porque usamos mejor la información que ya tenemos? La crisis de las superbacterias no es del futuro, ya llegó.

Un estudio interdisciplinario liderado por académicos de la Universidad Católica y la Universidad de Oxford realizado en hospitales chilenos reveló que las infecciones resistentes aumentan la probabilidad de muerte en un 42%, además de alargar las hospitalizaciones y disparar los costos. Cada día de inacción cuesta vidas y dinero. El Plan Nacional contra la Resistencia a los Antimicrobianos 2021-2025 propone un camino, pero para implementarlo con éxito se necesitan herramientas modernas. A nivel global, las proyecciones son alarmantes: millones de muertes para 2050 si no se cambia el rumbo. No basta con más de lo mismo, se requiere velocidad y precisión. Aquí la inteligencia artificial y la ciencia de datos se convierten en una infraestructura sanitaria indispensable.

La inteligencia artificial está transformando la forma en que se buscan nuevos medicamentos. Modelos generativos ya diseñan compuestos que no existen en la naturaleza, con mecanismos de acción totalmente nuevos. En paralelo, el aprendizaje profundo ha ayudado a destapar nuevas familias de antibióticos que la ciencia tradicional había pasado por alto. Esto reduce el costoso y lento proceso de ensayo y error, permitiendo encontrar aciertos de manera mucho más rápida. Además, la inteligencia artificial hace posible una mejor toma de decisiones clínicas. Usando los datos de cada hospital, la analítica predictiva puede anticipar brotes y ajustar los tratamientos en tiempo real. Esto se traduce en terapias más efectivas para los pacientes, estancias hospitalarias más cortas y una reducción de costos para el sistema.

El desarrollo de un nuevo medicamento es largo, caro y, la mayoría de las veces fracasa. La IA ayuda a cambiar eso. Antes de que un compuesto entre en un ensayo clínico, los algoritmos pueden priorizar las combinaciones más prometedoras y alertar sobre posibles toxicidades. Esto permite a la industria y a la academia concentrar sus recursos en lo que realmente tiene potencial para llegar a los pacientes.

Algunos critican que esta herramienta es una «caja negra» que podría distraernos de lo fundamental: el lavado de manos y las vacunas. La respuesta es clara: la prevención no se negocia, la IA la refuerza, no la sustituye. Pero, no es una varita mágica, sino una alternativa poderosa que fortalece la triada que realmente salva vidas: higiene, diagnóstico oportuno y uso prudente de antibióticos.

Volvamos a la UCI. El objetivo es liberar camas porque el paciente sanó. En esta crisis global, la inteligencia artificial y la ciencia de datos son el «antibiótico» de apoyo que Chile necesita para ganar tiempo, ser más precisos y, en definitiva, salvar vidas.

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Equipo Prensa
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