El 2026 se presenta como un año clave para el comercio exterior chileno. Con una economía que proyecta crecer entre un 2% y un 2,4%, exportaciones que ya superaron los USD 76.900 millones y un ecosistema logística en plena transformación, exportar desde Chile requiere hoy más planificación, información y estrategia que nunca.
Interborders analizó el escenario y resumió los principales puntos que todo exportador debería tener claros al comenzar el año, tanto si ya opera en mercados internacionales como si está dando sus primeros pasos.
Chile mantiene su perfil exportador sólido. En 2025, las exportaciones crecieron cerca del 5,8% de bienes, con un fuerte protagonismo en la minería, que continúa aportando más del 10% del Producto Bruto Interno, la agroindustria y sectores como la fruta fresca, donde la industria de la cereza sigue marcando récords.
A este escenario, se suman:
- Mayor inversión minera y nuevos proyectos productivos
- Más de 100 empresas exportando, con crecimiento interanual
- Avances en digitalización aduanera, a través de la VUCE y sistemas de trazabilidad
- Un entorno macroeconómico estable, con inflación proyectada cercana al 3%
Todo eso abre oportunidades, pero también eleva el nivel de exigencia logística y operativa.
Exportar en 2026 exige planificación desde el primer trimestre
La logística internacional sigue atravesada por ajustes en capacidad, cambios en rutas y variaciones en costos. Por eso, exportar sin planificación hoy es asumir riesgos innecesarios.
Al comenzar el año, todo exportador chileno debería definir:
- Volúmenes y estacionalidad de sus envíos
- Mercados de destino prioritarios
- Puertos de salida más convenientes (Valparaíso, San Antonio u otras opciones regionales)
- Modalidad de transporte adecuada según tipo de carga
Planificar con anticipación permite asegurar espacios, mejorar tarifas y evitar demoras en temporadas pico.
Cambios normativos y regulatorios que impactan la logística
El 2026 llega con novedades relevantes. La implementación plena de la Ley de Cabotaje, aprobada en 2025, permitirá que buques extranjeros transporten carga dentro del territorio chileno. Esto podría modificar la competencia logística interna y los costos de transporte, especialmente para operaciones de gran volumen.
Además, la profundización de la digitalización aduanera exige operaciones más ordenadas, documentación precisa y procesos cada vez más ágiles. Certificados, requisitos sanitarios, normativas por destino y coherencia entre la información comercial y aduanera son elementos que, si no se manejan correctamente, pueden generar demoras, retenciones o sobrecostos difíciles de absorber. La logística y el comercio exterior están más integrados que nunca.
La logística como parte del negocio, no solo como un costo
Otro cambio clave que se consolida en 2026 es la forma en que las empresas evalúan su logística. El precio sigue siendo importante, pero ya no es el único criterio. Hoy, los exportadores priorizan previsibilidad, seguimiento de la carga, capacidad de respuesta y coordinación real entre logística nacional, transporte internacional y despacho.
Además, la logística nacional y el warehousing adquieren un rol central. Una exportación eficiente comienza mucho antes de llegar al puerto: en la correcta preparación de la mercadería, en la consolidación adecuada de la carga y en procesos que permitan flexibilidad frente a cambios de programación o demanda. Esto es especialmente relevante para sectores como alimentos, minería e industria, donde la calidad y los plazos son determinantes.

Interborders y una mirada integral para exportar desde Chile
En un escenario cada vez más complejo, las empresas exportadoras necesitan algo más que proveedores aislados. Necesitan partners logísticos con visión integral, capaces de acompañar toda la operación y adaptarse a los desafíos específicos de cada industria y mercado.
Desde Interborders, el enfoque está puesto en entender el negocio del exportador y diseñar soluciones que integren transporte marítimo, aéreo y terrestre, logística nacional, warehousing y coordinación operativa continua. Porque exportar desde Chile en 2026 no se trata solo de mover carga, sino de gestionar la cadena logística como una herramienta estratégica de crecimiento.
El comienzo del año es el momento ideal para revisar procesos, ajustar estrategias y anticiparse a los desafíos del comercio exterior. Chile sigue ofreciendo oportunidades claras para exportar, pero quienes logren capitalizarlas serán aquellos que arranquen 2026 con planificación, información y aliados estratégicos adecuados.
Exportar bien no depende únicamente del producto, sino de cómo se gestiona todo lo que ocurre entre el origen y el destino final.

























