La IA no va a disrumpir a las telcos. Ya lo está haciendo
Joan Viñals

Por Joan Viñals, Managing Director & Partner y líder de la práctica de TMT en LATAM, Boston Consulting Group (BCG)

Durante años, la industria de las telecomunicaciones se acostumbró a hablar de la inteligencia artificial como una promesa futura. Hoy, la disrupción ya está en marcha y va a definir quién va a crecer y prosperar y quién va a decaer y morir en la próxima década.

En los últimos meses conversé con CEOs, CTOs y líderes de negocio de compañías de telecomunicaciones en distintos mercados. El diagnóstico es consistente: todos creen que la IA va a cambiar el sector, pero muy pocos logran visualizar un camino claro en adelante, y menos ponerlo en marcha y obtener beneficios reales. Y ahí está el punto crítico.

Nuestro último reporte, “Turning AI Disruption into Telcos’ Growth Engine”, parte de una convicción clara: por primera vez en mucho tiempo, las Telcos no están condenadas a jugar solo a la defensiva. La inteligencia artificial abre una oportunidad concreta para salir del estancamiento, diferenciarse y recuperar centralidad en el ecosistema digital. La ventana de oportunidad es ahora y no se materializa sola.

Durante décadas, la ventaja competitiva del sector se apoyó en la infraestructura: cobertura, capacidad, confiabilidad. Hoy, esa base se volvió un commodity. La competencia ya no es solo entre operadores, sino frente a hyperscalers, plataformas digitales y nuevos jugadores nativos de datos e IA. En este contexto, la pregunta ya no es cómo ser más eficientes, sino cómo volver a ser estratégicamente relevantes.

La respuesta no pasa por sumar más pilotos ni por automatizar un poco mejor lo que ya existe. Pasa por un cambio más profundo: dejar de pensar la IA como una herramienta operativa y empezar a tratarla como una decisión de negocio.

Las telcos que lideren la próxima década no serán las que usen la IA solo para reducir costos, sino las que la integren para rediseñar la experiencia del cliente, crear servicios inteligentes de alto valor agregado (foco B2C); y abrir nuevas fuentes de ingresos, especialmente en B2B: soluciones verticales, servicios basados en datos, ciberseguridad, edge y capacidades avanzadas habilitadas por red e inteligencia artificial.

Uno de los mayores riesgos que vemos hoy es la fragmentación. Muchas organizaciones avanzan con múltiples iniciativas de IA, interesantes en lo técnico, pero desconectadas de una ambición estratégica clara. Invertir en IA no es lo mismo que transformarse con IA. Las compañías que están obteniendo resultados reales son las que definieron con claridad dónde la inteligencia artificial puede generar una ventaja competitiva sostenible y construyeron desde allí una hoja de ruta priorizada, con impacto medible en el negocio.

En este contexto, el mayor riesgo no es equivocarse, sino no hacer nada. Adoptar una postura conservadora puede parecer una decisión prudente, pero en realidad es la estrategia más riesgosa. Las telcos que retrasen esta transformación se enfrentarán a una pérdida progresiva de relevancia, impulsada por varios factores:

  1. i) la irrupción de asistentes de inteligencia artificial (como GPT o Gemini), que pasarán a intermediar la intención, interacción y descubrimiento del cliente; ii) la tecnología de consumo que opera cada vez más directamente en los dispositivos, desplazando funciones que antes se apoyaban en la red;
    iii) un cambio de poder en el ecosistema B2B/empresarial, donde quien orquesta la plataforma gana la relación completa; y
    iv) la disrupción y distribución en la infraestructura de red.

Nunca antes la industria tuvo al mismo tiempo la madurez tecnológica de la IA, la presión competitiva suficiente para justificar el cambio y el volumen de datos y activos de red que hoy poseen los operadores. Esto crea una ventana estratégica única. Y como toda ventana, no va a estar abierta para siempre.

La inteligencia artificial no es un proyecto tecnológico más. Es una decisión de liderazgo. Las compañías que se animen a ponerla en el centro de su estrategia van a redefinir su posición en el mercado. La verdadera pregunta es quién quiere liderar la próxima década de las telecomunicaciones, y quién va a quedarse atrás… de nuevo. 

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Equipo Prensa
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