Rafael Onetto, director comercial en Coasin Logicalis
Rafael Onetto, Coasin Logicalis
  • La irrupción de nuevas tecnologías sigue transformando radicalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Desde la inteligencia artificial y el aprendizaje automático hasta la robótica y la automatización, las capacidades de las máquinas avanzan sin cesar. ¿Qué rol tienen las personas?

 

Santiago, 6 de abril de 2026.- Tradicionalmente, se ha definido el trabajo humano por la eficiencia y la capacidad de realizar tareas específicas. Sin embargo, muchas de estas funciones están siendo, o serán, asumidas por sistemas automatizados con precisión y velocidad. Esto genera tanto optimismo, por la liberación de tareas monótonas y peligrosas, como preocupación, por el posible desplazamiento laboral.

 

“El protagonismo de las personas se transformará, dejando atrás tareas repetitivas y dando paso a habilidades intrínsecamente humanas: la creatividad, la empatía, el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, la innovación, la toma de decisiones éticas y la capacidad de establecer conexiones significativas”, explica Rafael Onetto, director comercial en Coasin Logicalis.

 

Esto abre una oportunidad para la creación de nuevos perfiles profesionales y el fortalecimiento de habilidades distintas en la fuerza laboral existente. “Las nuevas tecnologías carecen de sentido sin la intervención humana. Su verdadero impacto y escala radica en cómo las personas interactúan con ellas, por ejemplo, a través de modelamientos y entrenamientos avanzados con información estructurada y de buena calidad”, recalca Onetto.

 

En definitiva, la calidad de los datos, la pericia en su manejo y la capacidad de las personas para interpretar y aplicar los resultados son los pilares que transforman la tecnología de una herramienta a un catalizador de cambio y progreso. 

 

¿IA vs humanos?: la importancia de los liderazgos

 

En este nuevo paradigma, en pleno desarrollo y ebullición, la colaboración entre humanos y máquinas se basa en el bien común: herramientas potentes que amplifican las capacidades de la humanidad, permitiéndole alcanzar nuevos niveles de eficiencia y descubrimiento. El desafío está en la adaptación mediante nuevas competencias, reorientando la formación hacia habilidades que complementen.

 

Desde ahí, y con una clara estrategia de gobierno de datos, es fundamental avanzar en una comprensión vertical de las prioridades. “No importa si es el ámbito público o privado, esta sinergia avanzará en la medida que los gerentes y directivos comprendan y adopten los cambios. La tecnología escala un montón de beneficios, pero si no hay un liderazgo que se adueñe y empodere a los demás mediante una gestión del cambio, no tendremos los efectos esperados y, al contrario, fomentaremos el rechazo y escasa o nula adopción”, menciona Onetto.

 

Si bien están llegando las mejores tecnologías, Chile tiene amplío margen para sacar provecho. La pregunta, entonces, no tiene que ver con la tecnología y su potencial reemplazo a las personas, “sino en cómo la utilizaremos para potenciar el desarrollo de la sociedad. El futuro del rol humano dependerá, entonces, de la capacidad para abrazar el cambio, fomentar la innovación y redescubrir lo que los hace únicos y valiosos en un mundo cada vez más tecnológico”, sentencia Onetto.

Google News Portal Innova
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova