Martín Tavil, Managing Director Accenture Chile
Martín Tavil, Managing Director Accenture Chile

Por Martín Tavil, Managing Director Accenture Chile.

En un momento en que el cambio climático exige una transformación profunda en todos los sectores productivos, la minería, pilar de nuestra economía, enfrenta una disyuntiva urgente: ¿cómo seguir siendo competitiva mientras avanza hacia la carbono neutralidad?

La electrificación de flotas, el uso de hidrógeno verde y la adopción de energías renovables ya están en marcha en parte importante de las operaciones mineras del país, pero no sin dificultades. El reemplazo de maquinaria pesada a combustión, la infraestructura energética necesaria para operar en zonas remotas como el norte grande, y los altos costos iniciales de inversión, siguen siendo barreras reales que frenan la transición.

Sin embargo, hay un factor que podría cambiar las reglas del juego: la inteligencia artificial (IA). Su uso no solo permite optimizar la eficiencia energética y operativa de las faenas, sino también acelerar la exploración de yacimientos, reducir costos de capital y mejorar la toma de decisiones en tiempo real. En momentos en que el cobre, el litio y el molibdeno son esenciales para la transición energética global, esto representa una ventaja estratégica para Chile.

Nuestro país tiene una oportunidad única de liderar una nueva minería basada en datos, sostenibilidad y automatización. Herramientas como el mantenimiento predictivo, los gemelos digitales, la analítica avanzada y la IA generativa pueden reducir emisiones, aumentar la productividad, mejorar la seguridad laboral y atraer talento joven, algo urgente en una industria que enfrenta una creciente escasez de trabajadores calificados y un recambio generacional cada vez más difícil de asegurar.

Pero esta transformación no ocurrirá por inercia. Se requiere una visión país, con inversión en conectividad digital en zonas remotas, mayor agilidad en los procesos de permisos ambientales y un marco normativo que promueva la innovación sin comprometer los estándares sociales y medioambientales. Asimismo, urge repensar la formación de capital humano: necesitamos técnicos, operadores y profesionales que no solo entiendan de procesos industriales, sino también de software, sensores y algoritmos.

La pregunta ya no es si la minería será impulsada por IA, sino cuándo y cómo. Chile no puede quedarse atrás. Apostar por la inteligencia artificial no es solo una opción tecnológica, sino una decisión estratégica para asegurar una minería más limpia, eficiente y resiliente. Si lo hacemos bien, no solo reduciremos emisiones: consolidaremos nuestra posición como proveedor clave de los minerales que están forjando el futuro.

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Equipo Prensa
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