Niñez ocupa lugar central en debate presidencial de TVN con llamado transversal a más inversión
  • Los candidatos abordaron desde crisis del sistema de protección hasta salud mental infantil, primera infancia y niños en soledad, coincidiendo en necesidad de mayor financiamiento público.

Santiago, 24 de junio de 2025.– La niñez y sus múltiples desafíos ocuparon un lugar destacado en el debate de las primarias transmitido por TVN, donde los cuatro candidatos del pacto Unidad por Chile -Carolina Tohá, Jeannette Jara, Gonzalo Winter y Jaime Mulet- coincidieron en la necesidad de abordar integralmente problemáticas que van desde la crisis del sistema de protección infantil hasta la salud mental, la educación temprana y la soledad de niñas y niños. El bloque temático “Niñez y Educación” fue uno de los tres ejes centrales del debate, junto a seguridad y economía, evidenciando la relevancia política que comienza a tomar el tema en la actual campaña presidencial.

 

Dentro de los desafíos abordados, la crisis del sistema Mejor Niñez generó especial atención. Las periodistas Constanza Santa María y Monserrat Álvarez, quienes estuvieron a cargo de conducir el debate, presentaron cifras alarmantes: 41.000 niños en listas de espera para ingresar a programas de protección, 40 residencias cerradas en el último tiempo y el hecho que actualmente 300.000 niños están en el sistema de protección del país.

 

Carolina Tohá argumentó que “nuestra institucionalidad para acoger a la infancia vulnerada se pensó en un contexto y hoy estamos en un contexto totalmente distinto”. Describió una crisis social más amplia: “Chile está teniendo un punto de quiebre en el tema de cómo tratamos a los adolescentes, a los niños y a los jóvenes. Y no solo a aquellos que van a parar al sistema de protección, sino en general a los jóvenes”. Detalló que “hay mucha soledad, los niños crecen todo el día frente a una pantalla, hay narcos afuera tratando de tentarlos, hay horas del día en que lo que los espera es llegar con la llave a la casa, si bien les va, porque muchos otros terminan estando en la calle”. Señaló que “las patologías que sufren los niños hoy día de salud mental, los temas de abandono, van en una escalada muy preocupante” y que “estamos creando una generación que por primera vez ve el futuro con desesperanza. Antes, cuando éramos mucho más pobres, cuando Chile tenía muchos más problemas, las personas miraban al futuro y decían va a ser para mejor. Hoy día los jóvenes no están viendo hacia el futuro”.

 

Jeannette Jara reconoció que “la reforma (al sistema de protección) no funciona como se esperaba” y calificó la situación como “un drama no menor”. Diagnosticó que “hay dificultades en el sistema y algo en el modelo no estamos haciendo adecuadamente”, por lo que propuso un momento de reflexión que incluya “escuchar las experiencias que tienen tanto las organizaciones de la sociedad civil que colaboran, como también los que hoy día están dentro de las instituciones”. Su propuesta central fue fortalecer las Oficinas Locales de Protección a la Niñez para dar “alertas preventivas”, señalando que “cuando un niño es institucionalizado es que el daño ya se ha producido y hemos llegado tarde”. Abogó por mejorar las medidas de control sobre organismos colaboradores y un financiamiento más oportuno del Estado, reconociendo que se trata de “una moneda que tiene dos caras y que hay que fortalecerla porque está entrando en crisis”. Sobre el rol público-privado, señaló que “en este tema es donde se hace más patente la presencia del Estado”, aunque reconoció que “el aporte de los colaboradores privados también es importante”.

 

Gonzalo Winter centró su crítica en las inequidades del sistema de protección, donde los organismos colaboradores que atienden al 87% de los niños reciben un tercio menos de subsidio que las residencias estatales. Su propuesta fue extender la permanencia en el sistema más allá de los 18 años: “La inmensa mayoría de jóvenes chilenos cuando cumplen 18 años no se independiza de sus padres. Hoy día el sistema los expulsa”, argumentó. También propuso un sistema de acompañamiento para prevenir la deserción escolar, advirtiendo que “los niños se nos están yendo de la escuela y cuando se van empiezan con lo que se llama socialización de calle”.

 

Jaime Mulet propuso transferir recursos y atribuciones a gobiernos regionales. Al abordar los problemas de violencia escolar, planteó: “Lo que pasa dentro de la escuela es el reflejo de fuera de la escuela. Tenemos un problema en la sociedad”, explicando que “esa falta de respeto que muchas veces hay hacia los profesores es lo que se ve, es lo que pasa en todo ámbito o en una parte importante de los ámbitos del desenvolvimiento”. Desde ese diagnóstico, saltó a su propuesta central: “El Estado no se puede equivocar entre los menores de 0 a 6 años en la educación temprana. Ahí es cuando se forma, ahí es cuando cada peso invertido rebota mucho mejor”. Criticó la falta de cobertura universal en sala cuna y educación preescolar, señalando que “el niño entre 3 y 6 años queda en un limbo” y conectó esta carencia con la inequidad de género: “Eso influye en el trabajo de las mujeres, que quedan mucho más desprotegidas porque la sociedad le carga a las mujeres el trabajo más que a los hombres”.

 

 

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Equipo Prensa
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