- Columna de Opinión del destacado académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI).
Así, más que el inicio de un nuevo proceso, esta decisión representa la consolidación de un camino largo y exigente, donde se han ido incorporando observaciones, ajustes y estándares cada vez más altos en materia de sustentabilidad y planificación urbana. Recordemos que se trata de una iniciativa de US$ 500 millones.
La ampliación portuaria -la licitación se realizará en 2029-, responde a una necesidad evidente: se requiere fortalecer la capacidad de su sistema portuario para sostener el crecimiento del comercio exterior y mejorar su competitividad internacional. Valparaíso, por su historia, ubicación estratégica y cercanía con los principales centros productivos del país, cumple un rol relevante dentro de ese sistema. El desafío ahora es avanzar con una mirada equilibrada que combine desarrollo portuario, integración urbana y resguardo del paisaje patrimonial de la urbe.
Después de más de una década de debate, es importante evitar nuevas dilaciones, dado el estado de numerosas obras a lo largo del país que están detenidas por problemas que van desde hallazgos arqueológicos hasta demoras en la entrega de permisos por parte de múltiples entidades. Los proyectos de infraestructura estratégica requieren certezas para atraer inversión, planificar obras y generar encadenamientos económicos. Y esta aprobación ambiental entrega precisamente esa base institucional que permite avanzar hacia las siguientes etapas, incluyendo la definición del modelo de concesión y el proceso de licitación.
Valparaíso ha sido históricamente una ciudad puerto. Su identidad, su desarrollo urbano y su proyección futura están profundamente vinculados al mar y al comercio internacional. Por esto, más que un punto final, esta aprobación debe entenderse como una oportunidad para iniciar una nueva etapa, en la que el puerto continúe evolucionando y aportando al desarrollo regional y nacional, pero haciéndolo de manera armónica con la ciudad y su entorno.

























