Por Juan Pablo Muñoz, Country Manager de TransUnion Chile
El último estudio de Consumer Pulse de TransUnion, que corresponde al cuarto trimestre de 2024, se presenta una imagen matizada de la situación financiera de los chilenos. Si bien existe un creciente optimismo, impulsado principalmente por las expectativas de la Generación Z (de los 18 a los 26 años); la cautela persiste ante las preocupaciones macroeconómicas que aún pesan sobre los hogares.
Los datos son alentadores: un 72% de los consumidores espera no tener problemas para pagar sus deudas, un aumento significativo respecto al año anterior. Además, la mayoría anticipa un incremento en sus ingresos en los próximos 12 meses.
Sin embargo, no todo es color de rosa. La inflación y el empleo siguen siendo las principales preocupaciones para la mayoría de los chilenos, el 70% y el 56% de los encuestados puso estos temas, respectivamente, como sus más grandes inquietudes. El alza de los precios, especialmente en alimentos, gasolina y servicios básicos, obliga a muchos a reducir sus gastos discrecionales y a cancelar suscripciones para mantener un margen financiero.
Esta cautela, aunque comprensible, revela la fragilidad de la recuperación económica y la necesidad de políticas públicas que protejan el poder adquisitivo de los hogares.
Otro aspecto preocupante es la percepción de acceso al crédito. El 51% de los consumidores chilenos considera que el acceso al crédito es muy importante y solo el 41% de los encuestados cree que tienen suficiente acceso a productos de crédito.
Los consumidores que consideran tener más acceso a los productos de crédito son los Baby Bommers (que tienen 59 años o más) con 49%. Luego están los Millenials (que van de los 27 a los 42 años) con 42%, seguida de la Generación X (de los 43 a los 58 años) con 39%, y la Generación Z con sólo un 33%. Esto sugiere que las barreras para acceder al financiamiento siguen siendo altas, limitando las oportunidades de crecimiento y desarrollo para muchos chilenos.
Por otro lado, el 39% consideró que el costo para adquirir un nuevo crédito o una refinanciación era demasiado elevado.
Además, el estudio revela una falta de conciencia sobre los riesgos de fraude y robo de identidad. A pesar de que muchos han sido objeto de intentos de fraude, pocos toman medidas para protegerse, por ejemplo, solo el 34% de los encuestados revisa sus informes crediticios o verificar actividades sospechosas en sus cuentas. Esta vulnerabilidad exige una mayor educación y concientización sobre los riesgos cibernéticos y las medidas de seguridad que se deben adoptar.
En definitiva, el estudio Consumer Pulse de TransUnion nos invita a reflexionar sobre la situación financiera de los chilenos y a tomar medidas para fortalecer la economía, proteger a los consumidores y promover un futuro más próspero para todos. El optimismo es un buen punto de partida, pero la cautela y la acción son necesarias para convertirlo en una realidad tangible.

























