
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo sorprendió al alza en Chile, registrando un incremento mensual de 1%, impulsado principalmente por el fuerte aumento de los combustibles. El dato marca un quiebre respecto de la trayectoria inflacionaria observada en meses previos, cuando la variación anual había logrado moderarse hasta niveles cercanos al 2,5%.
A nivel de componentes, el transporte fue uno de los principales motores del alza, reflejando el impacto directo de los combustibles, mientras que otros ítems relevantes como alimentos mostraron incrementos más acotados. Sin embargo, diversos analistas advirtieron que el IPC de marzo aún no captura completamente los efectos de medidas políticas recientes, es decir, el traspaso de mayores costos energéticos hacia el resto de bienes y servicios, lo que podría reflejarse con mayor claridad en abril y meses siguientes.
En ese contexto, el economista Eugenio Rivera, integrante del Foro por un Desarrollo Justo y Sostenible y director ejecutivo de Casa Común, alertó que el escenario inflacionario podría deteriorarse en el corto plazo. “En los próximos 12 meses sugiere que la inflación podría subir sustantivamente. El Banco Central estaba hablando de que hacia el final del año se podría llegar a una inflación de 4%, muy superior al 2,5% que tuvimos en febrero”, señaló en diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile.
Rivera enfatizó que el fenómeno no solo responde al shock externo, sino también a la forma en que se ha gestionado internamente. “Esto refleja el fuerte aumento de los combustibles producto de la guerra en Medio Oriente, pero el tema central es cómo ha reaccionado el Gobierno respecto a ese aumento. El MEPCO ha sido sacado de circulación en los hechos, y eso implica que el aumento de los precios de los combustibles está pasando directamente a los usuarios”, explicó.
A su juicio, esto genera un doble efecto: “Un fuerte golpe a los ingresos de las clases medias y sectores populares, pero además un impacto inflacionario directo e indirecto, porque una gran cantidad de bienes y servicios dependen de los combustibles”.
En esa línea, indicó sobre los riesgos de nuevas alzas que: “Si el 16 de abril vuelven a subir los combustibles en 85 pesos, este fenómeno puede tener graves implicaciones y no ser una cosa de un mes”. De hecho, anticipó que “es probable que en abril estos niveles de inflación se repitan”.
En paralelo, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Humberto Martínez, reforzó que el resultado del IPC de marzo está fuertemente condicionado por la energía. “Los elementos que más reflejan el resultado de marzo es claramente el aumento de la gasolina, dado que la gasolina presentó un aumento mensual de 8,2% y eso aportó 2,2 puntos porcentuales a la variación del mes”, señaló consultado por nuestro medio.
Martínez advirtió que el dato aún es parcial respecto del fenómeno inflacionario en curso. “El resultado de marzo sólo recoge un incremento en la última semana del precio de la gasolina, por lo que no está recogiendo por completo el efecto de la subida en precios”, sostuvo. Y planteó que la clave estará en los efectos acumulativos: “La pregunta es qué tanto el aumento de la gasolina va a afectar los precios del transporte, de los alimentos y de otros bienes y servicios, efectos que se pueden observar tanto en abril como en mayo y junio”.
Asimismo, recalcó un cambio relevante en las expectativas económicas. “Los operadores financieros esperan que la variación mensual en abril sea 1,6%, es decir, un incremento significativo respecto de lo que se esperaba antes de la decisión de aumentar los precios de la gasolina. Claramente en abril se va a registrar el mayor impacto”, afirmó.
A su juicio, “el punto de inflexión de la trayectoria de la inflación este año ya se dio”, reflejado también en expectativas que han subido desde niveles cercanos al 3,5% a rangos más próximos al 5% para el horizonte de un año.
Por su parte, el economista y académico de la Universidad de Santiago, Víctor Salas, coincidió que el dato de marzo es relevante, pero también se sumó a la visión de que aún no refleja completamente la magnitud del fenómeno inflacionario en curso. “Aumentó en un 1% y eso es bastante importante, pero todavía no se nota el gran aumento que se espera, especialmente en los alimentos, que solo suben un 0,6% en este periodo”, explicó a nuestro medio.
Salas detalló que el principal impacto actual proviene del transporte, con un alza de 2,6%, mientras que la educación superior registró incrementos significativos, aunque de carácter estacional. “Estamos explicando los efectos de lo que hubiera sido una inflación incluso sin mucho impacto derivado del precio del petróleo”, comentó.
En términos de proyecciones, el académico anticipó un escenario inflacionario más complejo en el corto plazo. “En abril estimo que va a ser 1,2% la inflación y en mayo un 0,9. Vamos a tener un 1 y un 1 parcializado”, apuntó, advirtiendo que los efectos de los mayores costos energéticos y de insumos como fertilizantes y gas se extenderán por varios meses.
Asimismo, enfatizó en el carácter internacional de la que depende la situación económica local: “El Banco Central espera una inflación de 4% a fin de año, y yo creo que será cercana a 4,1%. No va a poder hacer mucho, porque no es un factor interno, sino externo”.
Salas proyectó efectos en la actividad económica. “Este año vamos a crecer alrededor del 1%, producto no solo de la crisis internacional, sino también de la reducción del gasto fiscal”, concluyó, anticipando un escenario de mayor inflación y menor dinamismo económico para los próximos meses.
Fuente: Universidad de Chile






















