Las API (Application Programming Interface), son componentes fundamentales para el crecimiento y la consolidación de una economía digital moderna y si trabajas o estás relacionado con el mundo Fintech, debes haber escuchado este término. Es una gran cantidad de información y datos los que son enviados y recibidos a través de estos componentes; datos personales, financieros, privados y sensibles, datos que deben estar protegidos de acuerdo con legislaciones vigentes. Por esto, toda empresa que desarrolle y ofrezca servicios a clientes finales u otras empresas a través de una API, tiene el deber legal, corporativo e incluso moral de protegerlas, evitando incidentes de ciberseguridad que conlleven a fugas de información, sanciones regulatorias y la muy temida pérdida de reputación o clientes.
Las API son sistemas que permiten que dos componentes de software se comuniquen entre sí, lo que abre considerablemente las oportunidades de negocio entre compañías, transformándolas en un componente fundamental -o la columna vertebral- de los múltiples servicios que las Fintech ofrecen a través de sus plataformas tecnológicas. Esto, potencia el desarrollo de una economía digital, entendiendo este último término como el desarrollo de actividades comerciales, producción, intercambio y consumo de bienes y servicios a través de componentes tecnológicos, haciéndolo de una forma segura, confiable, escalable, sostenible en el tiempo.
A través de las APIs, las Fintech y empresas en general pueden lograr interconexión global, mejor interoperabilidad entre socios de negocio, reducción de Time-To-Market y Time-To-Value, escalabilidad, promueven la competencia, mejoran la experiencia al cliente y en general, hacen posible la transformación digital y la economía de los datos.
Ahora bien, el uso de la tecnología tiene su riesgo inherente y ante todo es necesario entender que siempre habrá alguien con la motivación necesaria para atacar nuestros sistemas. Aquí es donde juega un papel fundamental tomar las acciones necesarias para proteger este componente fundamental de los sistemas.

























