WOLKE y el desafío del monitoreo continuo en minería: datos confiables para operar sin interrupciones

Con foco en la continuidad operacional, el cumplimiento ambiental y en la entrega de datos confiables, incluso en los entornos más extremos, WOLKE desarrolla soluciones tecnológicas diseñadas desde y para la realidad de faena. Conversamos con José Valenzuela, fundador y CEO de la empresa, sobre sus orígenes, propuesta de valor y los desafíos que vienen para la minería.

Fundada en Chile en 2018, WOLKE surge desde una convicción simple, pero crítica para la industria minera: si se puede medir bien, se puede decidir mejor. La compañía comenzó desarrollando soluciones de terreno para capturar y transmitir datos en lugares donde no hay señal, el clima es extremo y el costo de no contar con información oportuna es alto. 

Esa experiencia dio origen a una línea de productos propios —como VigiaBOX y MUSUX— y a una forma de trabajo enfocada en conectar activos críticos con datos confiables, mediante equipos autónomos y con comunicaciones redundantes, evitando que la continuidad operacional y el cumplimiento ambiental dependan de visitas constantes a terreno.

Hoy Wolke está conformada por un equipo multidisciplinario con fuerte presencia en terreno. Diseñan, instalan, validan y vuelven a iterar en el lugar hasta lograr soluciones simples de operar y de gran utilidad para el usuario final. “Combinamos capacidades en instrumentación e IoT, firmware y comunicaciones para entornos exigentes —desde LTE/4G y LTE privada hasta conectividad satelital cuando corresponde—, plataformas cloud e integración con sistemas industriales como SCADA y DCS”, explica José Valenzuela, fundador y CEO de Wolke.

Quisimos conversar más detalladamente con él para conocer los logros que ha tenido Wolke desde su creación, los desafíos que ha debido enfrentar y las metas que se han puesto para este 2026.

¿Qué solución concreta busca otorgar Wolke a la industria minera?

Ayudamos a la minería a instrumentar, conectar y operar redes de monitoreo en activos críticos: agua (captación, pozos, caudales), relaves, variables ambientales y equipamiento en condiciones extremas.

Nuestro foco es que el dato sea continuo, auditable y accionable: con almacenamiento local, redundancia de comunicación y un diseño preparado para operar en terreno con radiación solar/UV, frío, viento, polvo, humedad y salinidad (p.e. ambiente marino), corrosión y aislamiento.

¿En qué se diferencian de otras soluciones con características similares?

Nos diferenciamos, porque diseñamos para la realidad de faena: distancia, clima, energía limitada y comunicaciones intermitentes. Nuestro foco es que el monitoreo sea continuo y operable, no un piloto que funciona “a ratos”. Esto lo sostenemos en tres pilares:

  1. Robustez y autonomía de terreno: equipos industriales, bajo consumo, energía autónoma y continuidad de registro para que los datos no se pierdan cuando hay cortes o fallas de enlace.
  2. Conectividad diseñada por criticidad: combinamos el canal que mejor calza con cada sitio: LoRaWAN (ya operando en minería hace 2 años), 4G/LTE (incluida LTE privada) y, cuando el riesgo lo justifica, respaldo satelital (Iridium/ORBCOMM). Además, estamos realizando pruebas con NB-IoT para ampliar alternativas de conectividad de bajo consumo en ciertos escenarios.
  3. Integración real con la operación: arquitectura modular e integrable que conversa con el ecosistema del cliente: SCADA/DCS, y envío de datos a servidores o nubes del cliente.


Y algo clave: no amarramos al cliente. En minería, cambiar de plataforma o depender de un único proveedor es costo y riesgo. Por eso trabajamos para que los datos y la operación queden en manos del cliente: integración a sus estándares, interfaces abiertas cuando corresponde, y libertad para crecer, reemplazar sensores o ajustar arquitectura sin “partir de cero”. En simple: la solución se adapta a la operación, no la operación a la solución.

Y ¿cuál es su público objetivo? ¿A qué tipo de clientes les interesa cautivar?

Nuestro foco en minería está en Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Geotecnia/Relaves: equipos responsables de cumplimiento, gestión de riesgo y continuidad de datos en terreno. Normalmente llegamos por dos caminos: equipos internos de la operación e integradores que implementan instrumentación y necesitan que “funcione siempre”, no solo en la puesta en marcha.

Por confidencialidad preferimos no publicar nombres de operaciones, pero nuestros principales clientes suelen ser áreas de Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Geotecnia/Relaves en compañías mineras, además de integradores que implementan instrumentación y necesitan continuidad de datos en faena.

Hoy trabajamos y validamos principalmente en:

  • Relaves (operación y seguridad): monitoreo en cuerpos de agua y ambientes agresivos con nuestra boya MUSUX y telemetría continua. Este año, además, incorporamos en nuestra VigiaBOX la capacidad de conectar y adquirir instrumentación de cuerda vibrante, lo que abre y fortalece aplicaciones geotécnicas típicas de relaves (y su integración a sistemas de operación).
  • Agua industrial y cumplimiento (incluida desalación): monitoreo asociado a captación/descarga y variables ambientales donde la trazabilidad y la disponibilidad del dato son clave para operar y reportar.
  • Alta montaña y clima extremo: proyectos donde el cuello de botella es energía + conectividad; nuestro enfoque de diseño y validación en terreno asegura operación en condiciones duras (incluyendo hasta -40°C) y con mínima dependencia de visitas.

Y gracias a esa experiencia “en terreno”, también podemos aportar en otros activos críticos de la faena cuando el desafío de fondo es el mismo: datos confiables, continuidad operacional e integración a la toma de decisiones.

¿Cuáles fueron sus principales logros del año 2025 y qué metas se han propuesto para el 2026?

2025 fue el año en que WOLKE pasó a operación. Fortalecimos nuestra base tecnológica para trabajar en condiciones exigentes y en casos donde el dato no puede fallar: avanzamos en aplicaciones en relaves, adaptamos MUSUX para operar en bahías (abriendo uso en desalación y monitoreo oceánico asociado), e incorporamos en VigiaBOX la capacidad de conectar y adquirir instrumentación de cuerda vibrante, fortaleciendo nuestra propuesta para geotecnia en relaves. En paralelo, cerramos nuestros primeros acuerdos: uno para habilitar IIoT en equipos de una compañía líder de impulsión de fluidos hidráulicos —con 10 equipos ya entregados, próximos a entrar en operación en una faena minera— y otro para distribución de nuestras soluciones hídricas (caudales, calidad de agua) en canales, ríos y embalses.

En 2026 queremos escalar sin perder calidad ni cercanía con el usuario en faena:

  • Más despliegues (más nodos y sensores).
  • Más automatización (detección temprana y alertas más inteligentes).
  • Más acuerdos de colaboración con especialistas e ingenierías para co-diseñar e implementar soluciones completas (no distribución “a ciegas”), ya estamos en negociación con una empresa líder en soluciones de energía y potencia para faenas, que quiere acelerar su hoja de ruta IIoT.

¿Cuál es el principal anhelo para los próximos 5 años?

La diferencia entre un evento y un desastre suele ser tiempo y visibilidad. Nuestro anhelo es que ese tiempo juegue a favor: que lo que pasa en terreno se vea a tiempo, quede registrado y se pueda demostrar.

En los próximos 5 años queremos que WOLKE sea el estándar de monitoreo en terreno para Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Relaves: la capa que evita enterarse tarde y reduce la dependencia de suposiciones, rondas o de “cuando alguien alcance a ir”.

El impacto es concreto: detección temprana, cumplimiento respaldado con evidencia y decisiones oportunas.

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Equipo Prensa
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