Durante años, muchas empresas han asumido que el alza constante en sus cuentas de luz es una consecuencia inevitable del mercado. Sin embargo, cuando se analiza con lupa la curva real de consumo, aparece un patrón que se repite: dependencia total de la red, exposición a los horarios más caros del día y penalizaciones por demanda en punta que golpean justo cuando la operación más necesita estabilidad.
Cada empresa tiene una forma particular de exponerse a los horarios más caros del día, a las penalizaciones por demanda en punta y a la fragilidad de una red eléctrica que ya muestra signos de estrés. Por eso, seguir ofreciendo soluciones estándar dejó de tener sentido. La solución que aparece como alternativa es rediseñar la estrategia energética a partir de datos reales, entendiendo cómo, cuándo y por qué una operación consume lo que consume.
En ese escenario, una tecnología comenzó a ganar terreno hasta convertirse en protagonista: los sistemas BESS (Battery Energy Storage System). La lógica detrás de ello es simple. Funcionan como una “power bank industrial”, una batería de gran capacidad equipada con un software inteligente capaz de decidir cuándo almacenar energía y cuándo liberarla. Guardan electricidad barata o energía solar durante el día y la inyectan en los momentos de mayor costo tarifario. Así, una empresa deja de pagar las horas punta más caras del sistema sin modificar su producción ni sacrificar continuidad.
“El beneficio de ahorro de energía en horarios peak, utilizando la energía almacenada y no la energía del grid (red eléctrica), es un hecho. Con ello, se apoya el ahorro en recintos residenciales, en empresas comerciales y/o industriales. Además, el cuidado de la infraestructura eléctrica existente se consigue al usar el almacenamiento como respaldo a fallas en operación crítica, sobre todo en lugares donde las líneas de distribución están sobrecargadas, o bien, en zonas donde no existe factibilidad técnica de nuevos empalmes. Es decir, se utiliza la solución de almacenamiento como un engranaje dentro de un círculo virtuoso de gestión de la energía”, señala Luis Bustamante, director de negocios y especialista de soluciones CESC en Chile.
En un país donde los micro cortes y las fluctuaciones son cada vez más frecuentes, un sistema BESS actúa como un escudo automático. Responde en milisegundos, manteniendo operativos servidores, maquinaria crítica y líneas de producción sin interrupciones. Es, en la práctica, una solución de gestión de la energía inteligente con uso de inteligencia artificial que evita pérdidas millonarias por detenciones inesperadas y protege equipos sensibles de variaciones que pueden dañarlos.
“Los sistemas de almacenamiento son escalables, porque pueden ir creciendo en capacidad en el tiempo (mayor kWh almacenado), además porque su operación puede ser administrada y gestionada vía local y/o remota. Estas soluciones pueden ser instaladas como un sistema adaptable a la red eléctrica existente y ser una carga más tipo stand alone, o bien, ser una solución dentro de un proyecto de energía renovable (un ejemplo puede ser fotovoltaico o eólico)”, agrega Luis Bustamante.
El 2025 marcó un punto de inflexión para esta tecnología en Chile. Empresas de entre 100 y 300 kW -y cada vez más industrias de mayor tamaño- la están adoptando como estándar operativo. Ya no se trata solo de almacenar electricidad, sino de transformar la estructura de costos, blindar la continuidad productiva y avanzar en sostenibilidad con acciones concretas que hoy pesan en la evaluación de clientes, inversionistas y mercados.
“En Chile aún nos queda camino por recorrer para alcanzar costos óptimos de energía y aprovechar plenamente la matriz de ERNC (energías renovables no convencionales) disponible en el país. Sin embargo, estas fuentes siguen dependiendo de terceros para su transmisión y distribución, lo que hoy constituye nuestro principal Talón de Aquiles”, afirma Patricio Fonseca, gerente general de Cynersis, integrador tecnológico con más de 29 años de trayectoria en el mercado.
Y agrega: “Los sistemas BESS de alguna forma vienen a dar cierta independencia del sistema al utilizar para la acumulación, energía solar o eólica, y si no la pueden conseguir por esa vía, su aporte es gestionar de la mejor manera la energía de la red, al capturarla y acumularla en horas valle o de mayor economía e inyectarla en horas punta o más costosa. En nuestro país, entre abril y septiembre, existe un cobro elevado por peak de potencia desde 18:00 a 22:00 horas, que sin duda afecta los procesos productivos de toda empresa que funcionan en dichos horarios”, asegura Patricio Fonseca.
La pregunta ya no es si la cuenta de luz seguirá subiendo. La pregunta es cuán expuesta está cada empresa a la próxima alza y qué tan claro tiene sobre dónde están sus puntos altos y bajos. En un contexto donde la energía dejó de ser un insumo más para convertirse en un factor estratégico, los sistemas BESS están redefiniendo la competitividad industrial. Y para muchas compañías, este puede ser el momento de mirar su consumo con otros ojos y descubrir que la solución no está en consumir menos, sino en consumir mejor, lo que equivale pasar de Consumidor a Prosumidor, mirando el concepto de gestión de la energía como el mejor camino de corto, mediano y largo plazo, para un mundo que requiere ser gestor energético.

























