- 50% de trabajadores en Chile aumentaría su productividad con IA
- 12% del PIB podría generarse por adopción de IA en el empleo
- 40% de los empleos globales presenta alta exposición a automatización
Lejos de la narrativa del reemplazo masivo, la inteligencia artificial (IA) se está perfilando como un catalizador de la productividad. Según un estudio del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), la adopción de estas tecnologías podría aportar hasta en un 12% al PIB nacional y mejorar el desempeño de casi la mitad de los trabajadores en Chile.
La investigación detalla que cerca del 50% de la fuerza laboral (aprox. 4,7 millones de personas) podría acelerar sus tareas en al menos un 30% mediante el uso de IA generativa. La explicación de este salto en la eficiencia recae en la nueva forma de organizar el trabajo.
“La tarea de ejecución que antes realizaba una persona puede ser parcelada y absorbida por un set de funciones fraccionales que, bien orquestadas, han impactado la productividad desde un 10X a casos de 20X por persona”, explica Juan Reimann, fundador y CEO de TRC Recruitme, plataforma de reclutamiento basada en IA que prioriza el análisis contextual de perfiles por sobre filtros tradicionales.
En paralelo, el mercado laboral se está reconfigurando en torno a nuevos perfiles. Datos de TRC Recruitme muestran un cambio en los cargos más demandados a nivel global, con posiciones como AI Engineer liderando la tendencia, junto con roles híbridos como el Go To Market Engineer, que combinan desarrollo de producto y estrategia comercial.
Esta evolución no es exclusiva del sector TI. Organizaciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman que el 40% de los empleos globales ya tiene una alta exposición a la automatización, lo que en áreas como RR.HH. ha derivado en el fenómeno de los «currículums espejo». Al usar IA para optimizar sus perfiles, los candidatos generan documentos casi idénticos para eludir los filtros automáticos (ATS), dificultando los criterios con que se identifica, evalúa y gestiona el talento.
En este escenario, el uso de estas herramientas también abre riesgos en los procesos de evaluación. “Depender 100% del análisis de la IA es peligroso cuando es solo por medio de prompting, sin contextos claros. Es como usar una calculadora: puedes conocer los símbolos y los números, pero si no sabes que 2+2 es cuatro, la IA se puede equivocar. Esto hará que el impacto en la productividad tenga resultados inciertos”, advierte el CEO de TRC Recruitme.
Así, la discusión deja de ser sólo tecnológica y pasa a ser profundamente social. A abril de 2026, más del 60% de los chilenos sitúa la economía y el empleo como su principal preocupación. En ese contexto, el avance de la IA impone un doble desafío: acelerar la adopción tecnológica sin dejar atrás a quienes no cuentan con las herramientas necesarias para integrarse a esta nueva lógica productiva.
El consenso entre expertos apunta a que el foco no debe estar en frenar la transformación, sino en gestionarla. Esto implica fortalecer la reconversión laboral, reducir brechas digitales y asegurar que el impacto de la inteligencia artificial no solo se traduzca en mayor productividad, sino también en mejores oportunidades para la población.

























