El dólar en Chile cerró la jornada cerca de los $919,65, mostrando una caída de $5,84, equivalente a un retroceso de 0,71%. El movimiento estuvo explicado principalmente por un mejor escenario externo para el peso chileno, con un cobre al alza y menores expectativas de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal.
El cobre cerró en torno a los US$6,22 por libra, con un avance de 0,81%, apoyando directamente al peso chileno. El metal se vio favorecido por el ajuste en las expectativas de política monetaria en Estados Unidos, luego de que el dato de empleo mostrara una creación de puestos de trabajo bastante menor a lo esperado. Esto llevó al mercado a reducir las apuestas de una subida de tasas en septiembre.
Por su parte, el dollar index cayó apenas 0,03% hasta los 100,5 puntos, manteniéndose relativamente estable. Sin embargo, el dato clave no fue solo la variación del día, sino el cambio de expectativa: un mercado laboral más débil reduce la presión sobre la Fed para seguir endureciendo su política monetaria, lo que resta fuerza estructural al dólar.
Además, durante los últimos meses el dólar había actuado como uno de los principales activos refugio en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, impulsado por el alza del petróleo, la inflación y la mayor demanda global por liquidez en dólares. Pero con los precios de la energía más estabilizados y menores temores inflacionarios, parte de esa demanda defensiva comienza a moderarse.
Por eso, el tipo de cambio local cayó con más fuerza que el dollar index: el peso chileno recibió apoyo del cobre, de la menor presión de tasas en Estados Unidos y de una toma de utilidades tras varios días de fortaleza del dólar. Aun así, el escenario sigue sensible a nuevos datos de inflación, empleo y señales de la Fed.
Admirals Latinoamérica.





































