Empresa canadiense avanza en megaproyecto de cobre que puede alterar la matriz exportadora argentina

El conflicto todavía no está completamente cerrado. En junio, una auditoría independiente encargada por el gobierno de Panamá calificó a la mina con un nivel general de cumplimiento del 88%. Pero también identificó debilidades en reforestación, restauración de hábitats y protección de biodiversidad, además de riesgos futuros relacionados con la instalación de relaves, la calidad del agua, el drenaje ácido, la erosión, la pérdida de biodiversidad y la efectividad de los trabajos de restauración.

El antecedente no permite trasladar automáticamente los problemas de Panamá a Argentina. Taca Taca es otro proyecto, se encuentra en otro ecosistema y está sujeto a otro marco regulatorio.

Pero sería ingenuo ignorar la experiencia. Para una empresa que sufrió el cierre de uno de sus principales activos después de una crisis política, judicial, social y ambiental, la licencia social dejó de ser un concepto abstracto.

Qué implica Taca Taca para la Argentina minera

Para Argentina, el caso también debería funcionar como advertencia. El Gobierno apuesta a que el cobre se transforme en una nueva fuente de exportaciones, inversiones y empleo.

Taca Taca forma parte de una cartera de megaproyectos que podría cambiar la escala de la minería metalífera nacional durante la próxima década. Pero el desafío no consiste solamente en poner las minas en producción.

También será necesario demostrar que la carrera por captar inversiones no implica reducir controles, minimizar impactos ni convertir las evaluaciones ambientales en simples trámites administrativos.

La llegada de la CFI a Taca Taca coloca esa discusión en primer plano. Un organismo financiero internacional revisará los riesgos ambientales y sociales de uno de los megaproyectos mineros más importantes de Argentina para buscar brechas y proponer medidas para reducirlas.

El cobre de Taca Taca es presentado como un insumo para un mundo que quiere ser más sustentable. Pero antes de extraerlo, la empresa deberá demostrar que la mina diseñada para producirlo puede cumplir con estándares ambientales y sociales internacionales.

Una paradoja evidente: el mineral de la transición energética debe pasar, primero, el examen de la sustentabilidad.

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Equipo Prensa
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