El aluminio gana terreno en los vehículos eléctricos, pero no desplaza al cobre
Por Patricio Faúndez, GEM Mining Consulting

Por Patricio Faúndez, GEM Mining Consulting

Reuters/MINING.COM informó el 30 de junio de 2026 que Ferrari y BMW están incorporando cableado de aluminio en nuevos modelos, siguiendo una tendencia ya observada entre Tesla y fabricantes chinos de vehículos eléctricos. La noticia no significa que el cobre esté perdiendo su rol dominante en la electromovilidad, pero sí confirma una señal importante: cuando se amplía el diferencial de precios, los fabricantes comienzan a mirar con más atención cada gramo de cobre que puede ser reemplazado sin comprometer el desempeño del sistema.

El punto central, por lo tanto, no es si el aluminio puede reemplazar completamente al cobre dentro de un vehículo eléctrico. La pregunta más relevante es más específica: qué partes del diseño pueden tolerar una mayor sección transversal del cable y una menor conductividad eléctrica a cambio de menor costo y menor peso.

En el caso de Ferrari, la compañía señaló que el uso de aluminio en cables de potencia puede reducir el peso del cableado hasta en un 20%. BMW, por su parte, indicó que el uso de conductores de aluminio se ha expandido hacia sistemas de alto y bajo voltaje en su tecnología eDrive. El artículo también cita a Nexans, que sostiene que los compradores comienzan a evaluar la sustitución cuando el cobre alcanza alrededor de 3,5 veces el precio del aluminio; hoy, esa relación se ubica por sobre 4,2 veces.

En este sentido, el cobre y el aluminio no compiten en igualdad de condiciones técnicas, pero sí compiten en la mesa de ingeniería cuando el diferencial de precios es lo suficientemente amplio. Desde 2020, la relación de precios cobre/aluminio se ha mantenido persistentemente cerca o por encima de 3,5x, reforzando el incentivo económico para rediseñar componentes en los que el aluminio puede cumplir la función requerida. Esta lógica también se ha reflejado en diversos análisis de mercado, que suelen ubicar el umbral de sustitución en una relación cobre/aluminio de alrededor de 3,5x–4,0x (ver Figura 1). Aun así, el precio por sí solo no basta: la sustitución también requiere rediseño, modificaciones de producto, inversión, certificación y adaptación industrial.

En otras palabras, la sustitución no ocurre porque el aluminio sea un mejor conductor. Ocurre porque, en ciertos usos, el aluminio puede ser técnicamente “suficientemente bueno” y económicamente atractivo. Esa distinción es clave: el aluminio gana terreno en aplicaciones donde el costo y el peso importan más que la máxima eficiencia eléctrica; el cobre, en cambio, conserva su ventaja donde la confiabilidad, la compacidad y las pérdidas eléctricas siguen siendo críticas.

Figura 1. La relación Cu/Al muestra cuántas veces el precio del cobre supera al precio del aluminio.

Por qué el cobre sigue siendo difícil de reemplazar en funciones críticas

El cobre no domina por tradición, sino por una combinación de propiedades difícil de igualar: alta conductividad eléctrica y térmica, maleabilidad, resistencia a la corrosión, estabilidad de las conexiones y una cadena de suministro industrial altamente madura. Esta combinación mantiene al cobre como el material de referencia en aplicaciones donde importan la eficiencia del sistema, la confiabilidad y la compacidad.

Por lo tanto, la sustitución por aluminio tiende a concentrarse en áreas donde el diseño dispone de espacio físico, donde el peso es una variable crítica o donde la densidad de corriente es baja a moderada. En cambio, en motores, interconexiones críticas, conectores compactos, electrónica de potencia y cableado de alto desempeño, el cobre mantiene una prima técnica: puede transportar electricidad con una menor sección transversal, menores pérdidas y mayor confiabilidad operacional.

Tabla 1. Comparación técnica y operacional entre cobre y aluminio como conductores eléctricos.

Variable Cobre Aluminio Interpretación
Conductividad eléctrica 100% relativa ~61% del cobre El aluminio requiere una mayor sección transversal.
Densidad ~8,96 g/cm³ ~2,70 g/cm³ El aluminio puede reducir el peso, incluso con una mayor sección transversal.
Empaquetamiento / compacidad Ventaja en espacios compactos. Requiere mayor volumen de conductor. Limitación en arneses densos, conectores y motores.

 

¿Cuánto cobre podría ser desplazado?

Según un estudio de GEM Mining Consulting, la sustitución potencial de cobre hacia 2035 se ubicaría en un rango de aproximadamente 1,5% a 6,0% de la demanda global esperada, dependiendo de la evolución de los precios relativos, el ritmo de adopción tecnológica y la capacidad de la industria para rediseñar productos y sistemas. Esta estimación no considera únicamente la sustitución por aluminio, sino también otros materiales y compuestos —como grafeno, conductores bimetálicos y materiales avanzados basados en carbono— que podrían ganar terreno en aplicaciones específicas.

Se consideran tres escenarios: el escenario Conservador asume que la relación de precios cobre/aluminio se modera, o que la sustitución permanece limitada a nichos donde el rediseño técnico es relativamente simple. En este caso, el impacto sobre la demanda global de cobre sería relativamente bajo. El escenario Esperado asume que la relación Cu/Al se mantiene dentro de un rango relevante de incentivo económico, entre 3,5x y 4,0x, impulsando una adopción gradual de sustitutos en aplicaciones donde los ahorros de costo o peso justifican el rediseño, aunque con límites técnicos claros. Finalmente, el escenario Acelerado considera una presión más intensa y sostenida, con una relación Cu/Al por sobre 4,0x, mayor presión de costos en los vehículos eléctricos, adopción más rápida en China y avances en otros materiales sustitutos. Incluso en este caso, la sustitución reduciría la intensidad de uso de cobre, pero no eliminaría el crecimiento estructural de la demanda asociado a la electrificación, las redes eléctricas, la inteligencia artificial y la movilidad eléctrica.

Figura 2. Cobre potencialmente desplazado por sustitución hacia 2035 bajo distintos escenarios.

Implicancias

La señal proveniente de Ferrari, BMW, Tesla y los fabricantes chinos no debe subestimarse: los altos precios del cobre ya están gatillando respuestas concretas de ingeniería. En una industria de vehículos eléctricos marcada por márgenes estrechos, presión por mejorar la autonomía, competencia de costos y ciclos rápidos de rediseño, el aluminio puede ganar terreno en aplicaciones donde el sistema puede acomodar mayor volumen de conductor, nuevas soluciones de unión y procesos adicionales de validación.

Al mismo tiempo, sería un error sobrerreaccionar. La sustitución no implica una pérdida estructural del rol del cobre, sino una optimización en el margen. El cobre sigue siendo el material de referencia allí donde la eficiencia eléctrica, la confiabilidad, la compacidad y las menores pérdidas justifican pagar una prima. Además, el crecimiento del parque de vehículos eléctricos, la expansión de redes, la digitalización, los centros de datos y las energías renovables seguirá aumentando el volumen total de aplicaciones intensivas en electricidad. En este contexto, la sustitución puede reducir la intensidad de uso de cobre por unidad, pero no necesariamente reducir la demanda agregada.

La visión de GEM Mining Consulting es que el aluminio actuará como una válvula de ajuste del mercado: puede suavizar parte del crecimiento de la demanda cuando los precios del cobre son altos, pero no reemplaza la necesidad de nueva oferta minera, mayor reciclaje y una cadena de suministro más resiliente. En términos simples: el aluminio gana en el margen; el cobre permanece en el centro del sistema eléctrico.

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