Por Constanza Robles Mardones, psicóloga especialista en violencia sexual y de género e integrante de la red de psicólogas chilenas, Minka.
«Escuchar no es oír un sonido. Escuchar es reconocer la experiencia de quien sufre.»
¿Quién tiene derecho a ser escuchado?
«El proyecto se llama ‘Escucha su corazón’, pero desde la psicología nos parece necesario ampliar la pregunta: ¿quién tiene derecho a ser escuchado? Las mujeres que acceden a alguna de las tres causales ya atraviesan experiencias profundamente dolorosas, marcadas por el miedo, el duelo, la violencia o el riesgo para sus vidas. Escuchar desde la salud mental significa acoger esa experiencia con respeto, validar el sufrimiento y acompañar sin imponer nuevas cargas emocionales en un momento de máxima vulnerabilidad.»
La salud mental debe ser parte del debate
«Cuando una mujer se acoge a alguna de las tres causales contempladas en la legislación chilena, no está enfrentando una situación cotidiana. Está viviendo una crisis que puede implicar trauma, culpa, pérdida o violencia. Desde la psicología, esas experiencias requieren una atención sanitaria basada en la comprensión, la contención y el respeto a la autonomía. El desafío de las políticas públicas debiera ser disminuir el sufrimiento, no incorporar intervenciones que puedan intensificar la carga emocional de una decisión ya profundamente compleja.»
¿Qué entendemos por cuidar la vida?
«El debate sobre este proyecto también nos invita a preguntarnos qué entendemos por cuidar la vida. Como sociedad, no basta con discutir el acceso a una prestación de salud; también debemos preguntarnos cómo acompañamos a las mujeres antes, durante y después de experiencias tan difíciles. Cuidar la vida implica garantizar una atención basada en la evidencia, apoyo psicológico, redes de cuidado y condiciones que permitan transitar estas situaciones con dignidad.»
Más allá del aborto
«Las restricciones no eliminan las situaciones que viven las mujeres. Lo que puede ocurrir es que aumenten las barreras para acceder a una atención segura y acompañada. Desde la salud mental, sabemos que enfrentar experiencias traumáticas sin apoyo profesional ni condiciones adecuadas puede incrementar el sufrimiento. Por eso, cualquier discusión sobre esta materia debiera considerar también el impacto psicológico que las decisiones institucionales tienen en quienes ya viven situaciones de extrema vulnerabilidad.»
Las leyes también transmiten mensajes
«Las leyes no solo regulan conductas; también expresan cómo una sociedad entiende los derechos, la autonomía y el cuidado. Cuando una norma incorpora recursos destinados a influir en decisiones profundamente personales, es legítimo preguntarse cuál es el mensaje que transmite a las mujeres que atraviesan una situación de crisis. Incorporar la perspectiva de la salud mental no reemplaza el debate jurídico o ético, sino que lo amplía y permite considerar el impacto de las políticas públicas en las personas.»
¿Qué políticas fortalecen realmente el cuidado?
«Si como sociedad queremos fortalecer el cuidado de la vida, también es necesario mirar las condiciones en las que miles de mujeres ejercen la maternidad. Muchas enfrentan la crianza en solitario, con una distribución desigual de las responsabilidades de cuidado y con escaso apoyo económico o institucional. Desde una perspectiva de salud mental, promover políticas que fortalezcan la corresponsabilidad parental, el acompañamiento y las redes de apoyo también constituye una forma concreta de proteger la vida y el bienestar de las familias.»

























